lunes, 28 de abril de 2014

El pequeño e importante arte de cuidar cada centavo

“Nosotros no ganamos mucho, pero cuidamos cada centavo como si fuera oro”, dice la señora Josefa Camargo, flaca y risueña trabajadora del hogar, con un salario de Bs 1.400, cama adentro y experta en ahorrar.

Dice que conoce a gente que gana el triple de su sueldo, pero que a fin de mes termina más apretada que ella. La clave, asegura, es que muchos gastan más de lo que ganan.

Esta receta no es exclusiva de doña Josefa, sino una recomendación generalizada de economistas y analistas.

Un aspecto que permite considerar ese consejo es preguntarse ¿por qué la plata no alcanza incluso cuando llega un aumento de sueldo?

Eso se ha preguntado mil veces Alfredo Luna, obrero que presta su fuerza laboral en una empresa del Parque Industrial. En 2010 él ganaba Bs 3.000 y el año pasado sus jefes lo ascendieron y le subieron el sueldo a Bs 5.000.

“Pero a pesar de eso sentía que el dinero no era suficiente”, cuenta Luna, que ante esa situación tomó decisiones: “En esta casa no se gastará más de lo que se gana”, le dijo a su familia. Por eso, eliminó gastos que consideró innecesarios y la situación financiera dejó de ser un dolor de cabeza.

Luis Andia, que tiene una maestría en Ciencias Políticas y doctorado en Ciencias Sociales, afirma que en Bolivia siempre serán insuficientes los aumentos salariales, porque está la presencia de la pobreza.

Lo que sí rescata es que los aumentos salariales son una inyección de dinero a la economía, lo que implica mayor capacidad de adquisición, por lo que puede servir como una reactivación económica. “Dentro del debate me quedaría con eso de que siempre será buena noticia para el trabajador un buen aumento salarial”.
ANÁLISIS

El empleo se hace más precario
Bruno Rojas Callejas - INVESTIGADOR DEL CEDLA
Se está viviendo una precariedad laboral en el país, tanto en el ámbito estatal como en el privado. El 2001, 21 de cada 100 personas ocupadas tenían un empleo precario extremo, eso quiere decir que era eventual, inestable, con salario bajo, por debajo de la canasta alimentaria.
El 2011 se incrementó al 52%, es decir que más de la mitad contaba con empleos precarios extremos. Estamos viendo que el salario se está debilitando como fuente de ingreso principal de subsistencia de las familias.
La ocupación secundaria es el otro factor. El obrero, el empleado, ante la insuficiencia del salario busca otra fuente de ingreso.
Esta situación obliga a buscar permanentemente una fuente de trabajo adicional al que se tiene, una suerte de combinación de actividades que termina perjudicando a las familias.
Sé que hay profesionales en Bolivia que trabajan en otras actividades alejadas a su profesión, subutilizando la formación universitaria.
La familia se ve condenada a buscar permanentes fuentes de ingreso, en vez de educarse más y formarse, así sus miembros van quedando relegados, lo que significa un perjuicio y así lo sienten.
Si bien es cierto que desde el 2006 se ha más que duplicado el salario mínimo nacional, de Bs 500 el a 1.440 para este año, la verdad también es que eso solo representa el 65% de la canasta familiar que hasta el año pasado se consideraba que se la podría cubrir con Bs 2.110.
Una cuarta parte de la población asalariada de Bolivia continuaba hasta el 2011 por debajo del salario mínimo nacional. El Estado no tiene autoridad para cambiar esa realidad

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