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domingo, 9 de septiembre de 2012

Ahorrar en la compra de alimentos - I

Los alimentos son productos de consumo imprescindibles para todos y como está la economía en la actualidad, se tiene la necesidad de adquirir la costumbre del ahorro en los hogares, como también, en la vida personal. Ahorrar no significa comer menos, sino más bien mejorar la situación del bolsillo. 
Estrategias de ahorro Para tener un ahorro en la compra de alimentos, primero se tienen que tomar las siguientes estrategias: Buena planificación, comer en el hogar, comprar lo necesario y comprar por cantidad. Planificar para ahorrar La planificación y el manejo de los ahorros personales son temas que la gente descuida con frecuencia, no solo a nivel personal, sino también empresarial. Si analizamos a un empresario, que dedica meses al estudio de inversiones y a la proyección económica de sus compañías, no llegan a dar ni 10 minutos por día a la planificación del futuro financiero de sus familias, y mucho menos en el ahorro en los alimentos. Cuando se realiza la compra para el hogar, planear lo que se necesita, ayuda a comprar cosas de forma espontánea y rápida, pero sobre todo re-productos y tener solo el dinero planificado. Esto ayudará a eliminar una posible tentación en la compra de algo no necesario en el momento. 
Comer en el hogar Otra estrategia es la hora de comer en casa. Es decir, servirse solo comida preparada en el hogar. Esto nos ayudará a economizar, puesto que comer fuera de casa muchas veces resulta más caro, pero sobre todo en muchos de los casos, no existe garantía de que sean alimentos nutritivos. En cambio, al cocinar en casa uno tiene la garantía de la calidad del alimento. Como ejemplo, podemos comprobar que el café preparado en el hogar es mucho más barato que en una cafetería o incluso en un puesto de venta de un mercado.

martes, 22 de febrero de 2011

Compras Compulsivas, alegría que dura poco

Las compras compulsivas son uno de los más graves problemas para los adultos y que pueden dejar en bancarrota a toda una familia. Si usted posee ropa o zapatos que nunca usó, si compra maquillaje o Cds cada semana, es posible que sea un comprador compulsivo.

Los impulsivos. Con frecuencia se utiliza el término de 'compra compulsiva' para referirse al acto de adquirir cosas que no necesita sin haberlo planeado, pero existe una diferencia entre el impulso y la compulsión que es un problema no sólo de finanzas, sino de salud mental mayor.
Los compradores impulsivos pueden planificar y tener claro lo que necesitan, pero su comportamiento cambia cuando van de compras. Si sólo habían planeado comprar dos artículos, terminan con diez, pues las ofertas y la disponibilidad de productos les hizo sentir en ese momento que los necesitaban. Esta conducta es generada por un estímulo externo, ya sea la publicidad, las novedades, las ofertas o la sugerencia de las amistades.

Las compras compulsivas. Son aquellas motivadas por impulsos irresistibles de comprar frecuente y desordenadamente, sin siquiera pensar si lo que adquiere es necesario o apegarse a un presupuesto, para obtener una gratificación o estímulo. Esta actividad afecta la calidad de vida personal y familiar, por el endeudamiento desmedido que puede concluir en la bancarrota, pero, sobre todo, se trata de un asunto de salud emocional.

Alegría pasajera. Según estudios psicológicos, quienes sufren de esta compulsión manifiestan cierto grado de angustia: van a los almacenes cuando se sienten tristes, solitarios, enfadados, frustrados, irritables, o bajo cualquier sensación de vacío interior, por alguna frustración o fracaso.
Los compulsivos se sienten felices comprando, pues al adquirir productos sienten satisfacción inmediata, sencilla y tangible; sin embargo, después llega la depresión, cuando se dan cuenta de todo lo que gastaron y los problemas que implica. Las compras se vuelven descontroladas por lo efímero de la sensación, que busca prolongarse.
Esta actividad puede acarrear sentimientos de culpa, debido a que los objetos comprados no llenan un vacío, debido a otra causa ajena a las cuestiones materiales. La compra compulsiva no parece una enfermedad, pero responde a un estado emocional, que no deja huellas físicas, pero deteriora la salud mental y financiera de quienes la sufren.

ALERTA
Controlando al comprador interno

Entre la compra impulsiva y la compulsiva puede existir mucha distancia o tan sólo unos pasos; mucho depende del estado emocional, de la capacidad de plantearse metas y proyectos y realizarlos, así como de la fortaleza para resistir las presiones y el estrés de un mundo mediatizado que fomenta el consumo.
Tanto la compulsión como la impulsividad se dominan. Es muy fácil ser impulsivo, lo importante es saber dominar el impulso y no que ocurra al revés.