lunes, 4 de abril de 2016
Emprendedor y dependiente
El escenario en el que el emprendedor ponía en juego sus ahorros y dejaba todo a un lado para iniciar un negocio está pasando de moda, hoy es tan fácil emprender que se puede hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Se puede tener un trabajo estable antes de emprender.
Quizás suene algo absurdo conseguir un trabajo estable antes de emprender, pero hay ciertas razones bien justificadas para hacerlo.
Primero, es necesario que tu mente se acostumbre a tener la renta y las cuentas pagadas antes de convertirte en un aventurero y tener apenas dinero para sobrevivir. Muchos empresarios se ven en apuros debido a que ponen todo en juego, y llega un momento en que los ahorros no son suficientes para cubrir los gastos y estos empiezan no sólo a afectar a la empresa nueva, sino al empresario.
Consigue cualquier trabajo que te dé dinero suficiente para pagar tus deudas, una vez hecho esto tu mente tendrá unos pendientes menos de qué preocuparse y podrá enfocarse en lo que realmente importa, que es tu nuevo negocio.
No importa el trabajo que sea, puede ser una oficina, de mesero, de vendedor, lo que sea, con tal de que te dé un ingreso para poder vivir y despreocuparte del dinero.
Quizás tu objeción más grande a trabajar mientras emprendes es que no te dará el tiempo suficiente para dedicarle a tu negocio, en un inicio intenta conseguir unas horas extras de tu día para trabajar en tu empresa, no será fácil pero si necesario, sacrifica horas de televisión, levántate un poco más temprano o negocia que te dejen trabajar desde casa, sea lo que sea, tendrás que liberar tiempo.
Revolución financiera o cómo hacer una buena planificación
Xavier Serbiá es un connotado presentador de televisión para toda América Latina, que pronto visitará Cochabamba para dar una conferencia sobre su experiencia y mensaje del mundo de las finanzas personales. Fue entrevistado por nuestro columnista colaborador, Mauricio Ríos García, economista y fundador de Crusoe Research.
Xavier Serbiá se inició como experto en el mundo de las finanzas personales luego de haber perdido la mayor parte de las ganancias que obtuvo siendo muy joven con el grupo Menudo. Serbiá cuenta que la principal causa de aquella pérdida fue por haber confiado ciegamente en un Cantinflas financiero. Iniciamos así:
- Xavier, entiendo que esta experiencia será una parte importante de la conferencia por la que visitas Cochabamba, pero coméntanos quién es y cómo se identifica a un Cantinflas financiero.
- Un Cantinflas financiero es alguien muy poco instruido en temas de inversión y administración de capital. Por lo general se presentan muy bien vestidos, con trajes muy caros y relojes muy grandes y brillantes para deslumbrar. Y además tienen un discurso muy bien armado para tratar de persuadir y ganar comisiones por el dinero que uno les da para que lo inviertan en el mercado de valores. En un principio todo suena y se ve muy bien, pero en realidad estas personas te están llevando al matadero. Haberle confiado mi dinero a quien no contaba con un entrenamiento formal para las inversiones, me causó haber perdido alrededor de un 70 por ciento de todo mi dinero solamente en un año. Es verdad que eran los años 80, en plena década perdida de América Latina, y que las inversiones se concentraron en la industria petrolera, que rápidamente se desplomó, pero el problema fue mucho más profundo, y tiene que ver con lo que yo llamo "pensamiento automático". Por lo general, uno piensa que los consejos de la familia son siempre los mejores, y que no tiene por qué desconfiar de ella. En este caso se trató de mi madre, quien me hizo confiar en este Cantinflas financiero, pero ella solamente tenía buenas intenciones, y para evitar este problema es necesario mucho más, es necesaria una revolución financiera.
-¿Qué es una revolución financiera?
- Tiene que ver con la idea de que la planificación financiera es indispensable. La revolución financiera consiste básicamente en romper el gran mito de que teniendo más dinero uno soluciona todos sus problemas. En realidad lo que ayuda a resolver problemas es educarnos para lograr una correcta planificación financiera. Si uno no sabe administrar un solo dólar, cómo uno va a lanzarse a administrar los dólares de los demás. Mi experiencia cuando fui joven fue, por ejemplo, que se concentró todos los huevos en la misma canasta: invertir en la industria petrolera era ya muy riesgoso, pero además se utilizaron instrumentos que incrementaban aún más el riesgo buscando aún mayores retornos al punto de que tales instrumentos ya eran ilegales.
- ¿Cómo te recuperaste de aquella caída?
- Nunca llegué a recuperarme del todo. Mi primera reacción fue tratar de saber qué fue lo que pasó. A partir de ese momento me dediqué a investigar el sector, y me costó mucho averiguarlo, pero pronto me di cuenta primero de que aquel Cantinflas se trataba de un vendedor y no de un bróker, que cumple su propia función de ejecutor de la inversión que uno quiere hacer con su propia investigación financiera, pero también de que el manejo del dinero tiene dos lados. Por un lado, es un instrumento muy importante de generación de riqueza si uno sabe administrarlo, pero con mis viajes por toda América Latina con Menudo también me di cuenta de lo que es el dinero en un contexto de mucha pobreza. Todo esto me impulsó a continuar con mis estudios universitarios hasta llegar a hacer lo que hago hoy como comunicador entre ambos lados, que es tratar de democratizar el dinero.
- El mensaje que tiene hacia la gente para convertirse en empresarios es muy potente, y la motiva a dejar de ser asalariados para convertirse en empresarios.
- Mi mensaje tiene un componente libertario amplio, aunque también creo en la presencia del Estado ahí donde es necesaria, pero tampoco mi mensaje es motivacional necesariamente. Lo que yo busco es hablar de una realidad; yo me concentro mucho en el ahorro, y las ganancias de un empresario son ahorro. La dinámica del empresario que genera valor rompe con el círculo del paternalismo y la dependencia financiera.
- ¿Por qué el empresario es tan importante en tu discurso, qué es lo que hace tan importante su rol en la economía?
- El rol del entrepreneur es la de generar riqueza, la de generar valor en la sociedad solucionando problemas. Es por esto que el empresario es tan importante.
- Hablemos de tu mirada sobre la coyuntura económica global y regional. América Latina parece estar entrando nuevamente en una crisis generalizada, ¿cuál crees que sea la causa, la falta de empresarios que genera valor en la economía?
- Creo que las causas son muchas y muy distintas, pero pienso que la región está viviendo los mismos problemas que durante la década perdida de los años 80, y es la de seguir enfocando sus energías en apostar por un solo factor de manera permanente para crecer, es decir, de seguir dependiendo exclusivamente de las materias primas y no diversificar la economía. Sin embargo, aunque el impacto que ha tenido la caída del petróleo ha sido muy importante para toda la región, con el paso del tiempo y con sus distintas realidades, cada país ha afrontado esta caída de distintas maneras. Países como Ecuador han sentido el impacto de manera directa y hoy tienen muchos problemas, pero en otros como Chile, que también ha sufrido mucho con el cobre, pero que al haber evitado los ajustes necesarios en su momento, el problema parece ser relativamente menor.
En el caso de países como Venezuela, Argentina y Brasil hay que añadir el factor de la crisis política, que exacerba los problemas económicos de manera muy significativa y dificulta la toma de decisiones en la dirección correcta.
- ¿Esa diversificación depende de los gobiernos o de los empresarios?
- Pienso que antes que eso, la diversificación se la logra con el establecimiento de un ambiente propicio y la estabilidad institucional propicia en la cual se desenvuelven los empresarios, como un sólido Estado de derecho, reglas de juego claras, y una política económica acorde a aquel ambiente. En América Latina, ha habido un keynesianismo extremo que no ha permitido el desarrollo sostenible de estas economías, y quienes más han insistido en estas prácticas han sufrido más las consecuencias.
- Bolivia ha venido desacelerándose constantemente desde 2013, ¿su futuro podría parecerse al de países como Chile, Perú y Colombia, o Venezuela, Argentina y ahora Brasil?
- Tendría que investigar más el caso de Bolivia; es evidente que ha gozado de niveles de crecimiento muy importantes en la región que le han permitido mejorar varios aspectos tal vez en el campo social, pero pienso que su destino tendrá mucho que ver con el grado de estatismo con el que vaya a afrontar sus problemas a futuro y de su elevada y permanente dependencia del gas que exporta.
- ¿Por qué se dice que un contexto de crisis es una buena oportunidad para invertir?
- Yo lo explico de la siguiente manera: había una señora que estaba embarazada y que tenía dolores muy fuertes de espalda. Cuando acudió al médico éste le prescribió aspirinas. Eventualmente la señora dio a luz, pero los dolores de espalda no sólo persistieron, sino que además incrementaron, pero la prescripción fue seguir tomando aspirinas, pero la señora murió en menos de un año por un cáncer de colon.
Con esto quiero decir que lo más importante es contar con un diagnóstico correcto para construir un buen plan de inversiones, y para esto hay que estar muy bien formado y tener cierta experiencia.
- Finalmente, si tuviera la posibilidad de hacer una sola recomendación al emprendedor boliviano, ¿cuál sería?
- Son varias, y de eso hablaremos en la conferencia, pero la principal sería que no concentren los huevos en la misma canasta, que es importante construir un portafolio de inversión diversificado, y que estas inversiones estén compuestas por títulos, acciones o bonos respaldados por instituciones confiables como el Gobierno de Estados Unidos o el de Alemania, además de otro tipo de activos, o si se trata de gobiernos que han estado incurriendo en el sobreendeudamiento. Es muy importante buscar los vehículos e instrumentos correctos para lograrlo, así como estar preparado para hacerlo o saber confiar en quién lo hace por él.
"Lo importante es tener un buen diagnóstico para hacer un plan de inversiones, y para ello hay que estar bien formado y tener experiencia".
"Mi principal recomendación: no pongan todos los huevos en una sola canasta: es importante tener un portafolio de inversión diversificado".
"El futuro de Bolivia tendrá mucho que ver con el grado de estatismo con que afronte sus problemas y con su elevada dependencia del gas".
"La revolución financiera consiste básicamente en romper con el mito de que teniendo más dinero se resuelven todos los problemas".
BREVE SEMBLANZA
Francisco Xavier Serbiá Queipo, nacido en santurce (Puerto Rico) es comentarista, columnista y presentador del programa CNN Dinero en CNN en Español. También es autor del best seller “La riqueza en cuatro pisos. Un plan para construir tu independencia financiera”, publicado en 2008 por Editorial Santillana.
También escribe en Yahoo Finanzas.
Serbiá es también un editor de personal financiero para el "Money Matters" de Siempre Mujer, publicada por Meredith Corporation.
Tiene una maestría en Economía Financiera por el Trinity College en Connecticut. Realizó un MBA con especialización en Finanzas y también pasó el nivel I del examen CFA.
Las columnas de Serbiá son publicadas por El Diario La Prensa de Nueva York, El Nuevo Día, Puerto Rico, Ser Padres. Para el Centro Internacional para Periodistas, fue el instructor en cursos en línea en español sobre la cobertura de finanzas personales para periodistas hispanos y periodistas que cubren temas de finanzas de Estados Unidos.
Una faceta de color en su trayectoria es haber sido integrante del grupo musical Menudo, durante los años 80, y haber hecho malas inversiones con las ganancias de esa experiencia, según reconoce el propio autor en esta entrevista.
EN COCHABAMBA
El economista Xavier Serbiá llega a Cochabamba para dictar la conferencia “La Revolución Financiera. El dinero y la prosperidad vienen con instrucciones”, que tendrá lugar este viernes 1 de abril, a las 18:00, en el Gran Hotel Cochabamba (Plazuela Recoleta).
El evento es organizado por Foros Los Tiempos, con el auspicio del Banco Mercantil Santa Cruz, la agencia de bolsa Caisa, la clínica odontológica Tello y la Universidad Católica Boliviana (UCB).
El costo para asistir a la conferencia es de 350 bolivianos.
Los puntos de venta son: oficina central de Los Tiempos (plazuela Quintanilla), la agencia Clasificados #1 (avenida Heroínas entre Ayacucho y Baptista), y la agencia Clasificados Los Tiempos en el supermercado Hipermaxi (avenida Juan de la Rosa, planta baja).
Xavier Serbiá se inició como experto en el mundo de las finanzas personales luego de haber perdido la mayor parte de las ganancias que obtuvo siendo muy joven con el grupo Menudo. Serbiá cuenta que la principal causa de aquella pérdida fue por haber confiado ciegamente en un Cantinflas financiero. Iniciamos así:
- Xavier, entiendo que esta experiencia será una parte importante de la conferencia por la que visitas Cochabamba, pero coméntanos quién es y cómo se identifica a un Cantinflas financiero.
- Un Cantinflas financiero es alguien muy poco instruido en temas de inversión y administración de capital. Por lo general se presentan muy bien vestidos, con trajes muy caros y relojes muy grandes y brillantes para deslumbrar. Y además tienen un discurso muy bien armado para tratar de persuadir y ganar comisiones por el dinero que uno les da para que lo inviertan en el mercado de valores. En un principio todo suena y se ve muy bien, pero en realidad estas personas te están llevando al matadero. Haberle confiado mi dinero a quien no contaba con un entrenamiento formal para las inversiones, me causó haber perdido alrededor de un 70 por ciento de todo mi dinero solamente en un año. Es verdad que eran los años 80, en plena década perdida de América Latina, y que las inversiones se concentraron en la industria petrolera, que rápidamente se desplomó, pero el problema fue mucho más profundo, y tiene que ver con lo que yo llamo "pensamiento automático". Por lo general, uno piensa que los consejos de la familia son siempre los mejores, y que no tiene por qué desconfiar de ella. En este caso se trató de mi madre, quien me hizo confiar en este Cantinflas financiero, pero ella solamente tenía buenas intenciones, y para evitar este problema es necesario mucho más, es necesaria una revolución financiera.
-¿Qué es una revolución financiera?
- Tiene que ver con la idea de que la planificación financiera es indispensable. La revolución financiera consiste básicamente en romper el gran mito de que teniendo más dinero uno soluciona todos sus problemas. En realidad lo que ayuda a resolver problemas es educarnos para lograr una correcta planificación financiera. Si uno no sabe administrar un solo dólar, cómo uno va a lanzarse a administrar los dólares de los demás. Mi experiencia cuando fui joven fue, por ejemplo, que se concentró todos los huevos en la misma canasta: invertir en la industria petrolera era ya muy riesgoso, pero además se utilizaron instrumentos que incrementaban aún más el riesgo buscando aún mayores retornos al punto de que tales instrumentos ya eran ilegales.
- ¿Cómo te recuperaste de aquella caída?
- Nunca llegué a recuperarme del todo. Mi primera reacción fue tratar de saber qué fue lo que pasó. A partir de ese momento me dediqué a investigar el sector, y me costó mucho averiguarlo, pero pronto me di cuenta primero de que aquel Cantinflas se trataba de un vendedor y no de un bróker, que cumple su propia función de ejecutor de la inversión que uno quiere hacer con su propia investigación financiera, pero también de que el manejo del dinero tiene dos lados. Por un lado, es un instrumento muy importante de generación de riqueza si uno sabe administrarlo, pero con mis viajes por toda América Latina con Menudo también me di cuenta de lo que es el dinero en un contexto de mucha pobreza. Todo esto me impulsó a continuar con mis estudios universitarios hasta llegar a hacer lo que hago hoy como comunicador entre ambos lados, que es tratar de democratizar el dinero.
- El mensaje que tiene hacia la gente para convertirse en empresarios es muy potente, y la motiva a dejar de ser asalariados para convertirse en empresarios.
- Mi mensaje tiene un componente libertario amplio, aunque también creo en la presencia del Estado ahí donde es necesaria, pero tampoco mi mensaje es motivacional necesariamente. Lo que yo busco es hablar de una realidad; yo me concentro mucho en el ahorro, y las ganancias de un empresario son ahorro. La dinámica del empresario que genera valor rompe con el círculo del paternalismo y la dependencia financiera.
- ¿Por qué el empresario es tan importante en tu discurso, qué es lo que hace tan importante su rol en la economía?
- El rol del entrepreneur es la de generar riqueza, la de generar valor en la sociedad solucionando problemas. Es por esto que el empresario es tan importante.
- Hablemos de tu mirada sobre la coyuntura económica global y regional. América Latina parece estar entrando nuevamente en una crisis generalizada, ¿cuál crees que sea la causa, la falta de empresarios que genera valor en la economía?
- Creo que las causas son muchas y muy distintas, pero pienso que la región está viviendo los mismos problemas que durante la década perdida de los años 80, y es la de seguir enfocando sus energías en apostar por un solo factor de manera permanente para crecer, es decir, de seguir dependiendo exclusivamente de las materias primas y no diversificar la economía. Sin embargo, aunque el impacto que ha tenido la caída del petróleo ha sido muy importante para toda la región, con el paso del tiempo y con sus distintas realidades, cada país ha afrontado esta caída de distintas maneras. Países como Ecuador han sentido el impacto de manera directa y hoy tienen muchos problemas, pero en otros como Chile, que también ha sufrido mucho con el cobre, pero que al haber evitado los ajustes necesarios en su momento, el problema parece ser relativamente menor.
En el caso de países como Venezuela, Argentina y Brasil hay que añadir el factor de la crisis política, que exacerba los problemas económicos de manera muy significativa y dificulta la toma de decisiones en la dirección correcta.
- ¿Esa diversificación depende de los gobiernos o de los empresarios?
- Pienso que antes que eso, la diversificación se la logra con el establecimiento de un ambiente propicio y la estabilidad institucional propicia en la cual se desenvuelven los empresarios, como un sólido Estado de derecho, reglas de juego claras, y una política económica acorde a aquel ambiente. En América Latina, ha habido un keynesianismo extremo que no ha permitido el desarrollo sostenible de estas economías, y quienes más han insistido en estas prácticas han sufrido más las consecuencias.
- Bolivia ha venido desacelerándose constantemente desde 2013, ¿su futuro podría parecerse al de países como Chile, Perú y Colombia, o Venezuela, Argentina y ahora Brasil?
- Tendría que investigar más el caso de Bolivia; es evidente que ha gozado de niveles de crecimiento muy importantes en la región que le han permitido mejorar varios aspectos tal vez en el campo social, pero pienso que su destino tendrá mucho que ver con el grado de estatismo con el que vaya a afrontar sus problemas a futuro y de su elevada y permanente dependencia del gas que exporta.
- ¿Por qué se dice que un contexto de crisis es una buena oportunidad para invertir?
- Yo lo explico de la siguiente manera: había una señora que estaba embarazada y que tenía dolores muy fuertes de espalda. Cuando acudió al médico éste le prescribió aspirinas. Eventualmente la señora dio a luz, pero los dolores de espalda no sólo persistieron, sino que además incrementaron, pero la prescripción fue seguir tomando aspirinas, pero la señora murió en menos de un año por un cáncer de colon.
Con esto quiero decir que lo más importante es contar con un diagnóstico correcto para construir un buen plan de inversiones, y para esto hay que estar muy bien formado y tener cierta experiencia.
- Finalmente, si tuviera la posibilidad de hacer una sola recomendación al emprendedor boliviano, ¿cuál sería?
- Son varias, y de eso hablaremos en la conferencia, pero la principal sería que no concentren los huevos en la misma canasta, que es importante construir un portafolio de inversión diversificado, y que estas inversiones estén compuestas por títulos, acciones o bonos respaldados por instituciones confiables como el Gobierno de Estados Unidos o el de Alemania, además de otro tipo de activos, o si se trata de gobiernos que han estado incurriendo en el sobreendeudamiento. Es muy importante buscar los vehículos e instrumentos correctos para lograrlo, así como estar preparado para hacerlo o saber confiar en quién lo hace por él.
"Lo importante es tener un buen diagnóstico para hacer un plan de inversiones, y para ello hay que estar bien formado y tener experiencia".
"Mi principal recomendación: no pongan todos los huevos en una sola canasta: es importante tener un portafolio de inversión diversificado".
"El futuro de Bolivia tendrá mucho que ver con el grado de estatismo con que afronte sus problemas y con su elevada dependencia del gas".
"La revolución financiera consiste básicamente en romper con el mito de que teniendo más dinero se resuelven todos los problemas".
BREVE SEMBLANZA
Francisco Xavier Serbiá Queipo, nacido en santurce (Puerto Rico) es comentarista, columnista y presentador del programa CNN Dinero en CNN en Español. También es autor del best seller “La riqueza en cuatro pisos. Un plan para construir tu independencia financiera”, publicado en 2008 por Editorial Santillana.
También escribe en Yahoo Finanzas.
Serbiá es también un editor de personal financiero para el "Money Matters" de Siempre Mujer, publicada por Meredith Corporation.
Tiene una maestría en Economía Financiera por el Trinity College en Connecticut. Realizó un MBA con especialización en Finanzas y también pasó el nivel I del examen CFA.
Las columnas de Serbiá son publicadas por El Diario La Prensa de Nueva York, El Nuevo Día, Puerto Rico, Ser Padres. Para el Centro Internacional para Periodistas, fue el instructor en cursos en línea en español sobre la cobertura de finanzas personales para periodistas hispanos y periodistas que cubren temas de finanzas de Estados Unidos.
Una faceta de color en su trayectoria es haber sido integrante del grupo musical Menudo, durante los años 80, y haber hecho malas inversiones con las ganancias de esa experiencia, según reconoce el propio autor en esta entrevista.
EN COCHABAMBA
El economista Xavier Serbiá llega a Cochabamba para dictar la conferencia “La Revolución Financiera. El dinero y la prosperidad vienen con instrucciones”, que tendrá lugar este viernes 1 de abril, a las 18:00, en el Gran Hotel Cochabamba (Plazuela Recoleta).
El evento es organizado por Foros Los Tiempos, con el auspicio del Banco Mercantil Santa Cruz, la agencia de bolsa Caisa, la clínica odontológica Tello y la Universidad Católica Boliviana (UCB).
El costo para asistir a la conferencia es de 350 bolivianos.
Los puntos de venta son: oficina central de Los Tiempos (plazuela Quintanilla), la agencia Clasificados #1 (avenida Heroínas entre Ayacucho y Baptista), y la agencia Clasificados Los Tiempos en el supermercado Hipermaxi (avenida Juan de la Rosa, planta baja).
“Compre fama, compre prestigio”
Cuenta un amigo que en las calles de México un día escuchó a un vendedor de ungüentos y remedios caseros ofrecer la compra de "fama y prestigio”. Por supuesto, asomó entre la multitud y buscó hacer tan importante compra. Entre pieles de cocodrilo y hierbas varias, el hombre tomaba en sus manos logotipos bordados de marcas como Lacoste, Polo Ralph Laurent y otras igual de reconocidas y voceaba de nuevo la oferta.
La idea, claro, es coser sobre una camiseta, pantalón u otra prenda el logo de aquella marca con el poder de conceder a su portador prestigio y fama. Ese pequeño objeto le entrega a uno aquello que se suele ganar a través de un permanente comportamiento congruente con sus valores. Habrá de servir para una carta de presentación, pero el prestigio y la fama sólo llegarán después de un tiempo sostenido de actuar de alguna manera que permita confirmar esa congruencia. Estas pequeñas compras lograrían, en teoría, acortar ese camino.
Lo cierto es que no serán el pasadizo prometido, pero es probable que ejerzan de una carta de presentación que, en la mayoría de los casos, sirve -y bien- sólo para reducir resistencias.
El comerciante la tenía clara. Vendía un valor intangible (soft) atrapado en un objeto de escaso valor monetario.
Vendía la manera en que una camiseta corriente y hasta quizá de mala calidad se convierta en una demostración de estatus de la persona que la llevara puesta.
La calidad de la prenda no sería puesta en duda si la marca fuera ubicada a la vista para avalar su fabricación. El fenómeno es interesante: un objeto de poca valía le da valor material y simbólico a otra pieza que en sí misma no lo tiene. No es necesario corroborar la calidad técnica de la prenda ni existe la tentación de hacer una comprobación. La marca habla con autoridad y no hay razones para descreer de ella.
El valor de esa marca reside justo ahí, en ser una suerte de escudo ante la desconfianza y la mirada con perspicacia que busca errores y fallas que nacen cuando su portadora ingresa, por obra suya o no, en un periodo de crisis de reputación.
Es curioso también ese poder, ya que el cocodrilo de Lacoste o el caballito de Polo poseen cero valor fuera de la camisa y ésta ve el suyo disminuido sin el dibujito pegado a la altura del pecho. Pero si un buen día el portador de esa camiseta con el logo recosido actúa de forma lesiva hacia otros o es incongruente con su promesa personal, lo seguro es que ni el caballito de Polo podrán salvarle de una crisis de credibilidad y reputación. Pero, y sólo si fuera una acción aislada, podría conseguirle un mejor trato, al haberse ganado, con comportamiento e imagen, credibilidad a lo largo del tiempo.
Haciendo un símil, sucede igual con la construcción de una imagen integral para una empresa y no sólo para un producto. La marca puede ser muy sólida y reconocida, pero en el momento en que se la asocia a una conducta poco ética (es decir, incongruente con su filosofía), el poder de la marca ayudaría a la disculpa masiva y propiciaría una mejor reconstrucción de la imagen. Sin embargo, si la conducta equivocada es rutinaria, ni la mejor construcción de imagen servirá de ayuda.
La imagen de una empresa construida desde el conjunto de la publicidad y comunicación masiva ayuda a conseguir el poder de esa marca, destilando atributos distintos y muy propios. La singulariza y logra que hable por la calidad de sus servicios o productos respaldándola desde aquella buena imagen acuñada. Y va apoyando a la construcción integral de su reputación, mas no la edifica en solitario.
Pero el comportamiento de la institución, es decir, la unión de la imagen institucional y de su cultura organizacional, es la única que podrá otorgarle fama y prestigio de largo plazo y de forma constante. Y sólo así se gestionará la reputación y ésta servirá para la defensa de crisis y ataques a su honorabilidad. Crisis que siempre deja maltrecha la economía (tangible) de la empresa.
La idea, claro, es coser sobre una camiseta, pantalón u otra prenda el logo de aquella marca con el poder de conceder a su portador prestigio y fama. Ese pequeño objeto le entrega a uno aquello que se suele ganar a través de un permanente comportamiento congruente con sus valores. Habrá de servir para una carta de presentación, pero el prestigio y la fama sólo llegarán después de un tiempo sostenido de actuar de alguna manera que permita confirmar esa congruencia. Estas pequeñas compras lograrían, en teoría, acortar ese camino.
Lo cierto es que no serán el pasadizo prometido, pero es probable que ejerzan de una carta de presentación que, en la mayoría de los casos, sirve -y bien- sólo para reducir resistencias.
El comerciante la tenía clara. Vendía un valor intangible (soft) atrapado en un objeto de escaso valor monetario.
Vendía la manera en que una camiseta corriente y hasta quizá de mala calidad se convierta en una demostración de estatus de la persona que la llevara puesta.
La calidad de la prenda no sería puesta en duda si la marca fuera ubicada a la vista para avalar su fabricación. El fenómeno es interesante: un objeto de poca valía le da valor material y simbólico a otra pieza que en sí misma no lo tiene. No es necesario corroborar la calidad técnica de la prenda ni existe la tentación de hacer una comprobación. La marca habla con autoridad y no hay razones para descreer de ella.
El valor de esa marca reside justo ahí, en ser una suerte de escudo ante la desconfianza y la mirada con perspicacia que busca errores y fallas que nacen cuando su portadora ingresa, por obra suya o no, en un periodo de crisis de reputación.
Es curioso también ese poder, ya que el cocodrilo de Lacoste o el caballito de Polo poseen cero valor fuera de la camisa y ésta ve el suyo disminuido sin el dibujito pegado a la altura del pecho. Pero si un buen día el portador de esa camiseta con el logo recosido actúa de forma lesiva hacia otros o es incongruente con su promesa personal, lo seguro es que ni el caballito de Polo podrán salvarle de una crisis de credibilidad y reputación. Pero, y sólo si fuera una acción aislada, podría conseguirle un mejor trato, al haberse ganado, con comportamiento e imagen, credibilidad a lo largo del tiempo.
Haciendo un símil, sucede igual con la construcción de una imagen integral para una empresa y no sólo para un producto. La marca puede ser muy sólida y reconocida, pero en el momento en que se la asocia a una conducta poco ética (es decir, incongruente con su filosofía), el poder de la marca ayudaría a la disculpa masiva y propiciaría una mejor reconstrucción de la imagen. Sin embargo, si la conducta equivocada es rutinaria, ni la mejor construcción de imagen servirá de ayuda.
La imagen de una empresa construida desde el conjunto de la publicidad y comunicación masiva ayuda a conseguir el poder de esa marca, destilando atributos distintos y muy propios. La singulariza y logra que hable por la calidad de sus servicios o productos respaldándola desde aquella buena imagen acuñada. Y va apoyando a la construcción integral de su reputación, mas no la edifica en solitario.
Pero el comportamiento de la institución, es decir, la unión de la imagen institucional y de su cultura organizacional, es la única que podrá otorgarle fama y prestigio de largo plazo y de forma constante. Y sólo así se gestionará la reputación y ésta servirá para la defensa de crisis y ataques a su honorabilidad. Crisis que siempre deja maltrecha la economía (tangible) de la empresa.
Hubris en el liderazgo del siglo XXI
Hace mucho tiempo leí un interesante artículo de Iván Arias sobre el síndrome de Hubris, la sintomatología de grandeza que muchas personas sufren al llegar a puestos de poder. Este concepto se me quedó en la cabeza.
Últimamente comencé a leer al respecto y ahora me animo a comentarles, estimados lectores, un poco sobre ello. En ese sentido, lo que desarrollo a continuación no es un tratado en medicina neurológica ni nada mínimamente parecido, es más bien un resumen simple de algunos artículos interesantes que pude leer sobre este síndrome tan peculiar.
Por un lado, según el diccionario de Oxford sobre medicina, un síndrome es un grupo de síntomas que se presentan siempre juntos, o una condición caracterizada por un conjunto de sintomatologías asociadas.
Por ejemplo, usted habrá escuchado alguna vez sobre el Síndrome de Tourette, que hereda su nombre del médico que lo diagnosticó por primera vez en 1885, Georges Gilles de la Tourette, considerado un trastorno de tipo neurológico hereditario que hace que quienes lo sufren manifiesten tics y movimientos involuntarios y repetitivos. Otro síndrome que se volvió muy conocido es el de Asperger, un trastorno que se caracteriza por algunas deficiencias de tipo emocional; quienes lo sufren no son capaces de identificar los estados emocionales de otras personas. Un famoso representante de este tipo de síndromes es Sheldon Cooper, de la serie The Big Bang Theory, quien a pesar de ser considerado un genio, tener un coeficiente intelectual de 187, haber logrado dos doctorados y una maestría, y trabajar como físico teórico en el Instituto de Tecnología de California, no es capaz de identificar los efectos de sus acciones y palabras en las emociones de las personas que lo rodean.
Por otro lado, la palabra Hubris proviene del griego hibris, que puede traducirse como desmesura, excesivo orgullo y arrogancia. El Hubris ya fue divisado en la antigua Grecia para identificar a los héroes que, logrado el éxito y la victoria, comenzaban a creerse y comportarse como dioses. También se aludía así al vilipendio que mostraban muchos generales poderosos hacia el espacio personal ajeno, unido a la falta de control sobre sus propios impulsos, es decir, un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas.
Es así que, como resultado de la unión de ambos conceptos, el síndrome de Hubris fue popularizado por dos libros: Hubris síndrome: anacquires personality disorder? A study of US Presidents and UK Prime Ministers over the last 100 years (2009) y In Sickness and in Power (2008), ambos escritos por el doctor en neurología David Anthony L. Owen, quien estudió medicina en la prestigiosa Universidad de Cambridge y era militante activo del Partido Laborista, llegando a ser ministro de Asuntos Exteriores de Inglaterra entre 1976 y 1979.
En sus libros, Owen analiza el comportamiento de varios líderes políticos y empresariales, y concluye que muchos de ellos pasan a tener puestos de mucho poder y comienzan a mostrar síntomas, desde una megalomanía instaurada hasta una paranoia acentuada. Según el estudioso, el Síndrome de Hubris muestra un conjunto de comportamientos que denotan a un ser que se cree único y especial, y es típico de quienes consiguen poder en ámbitos militares, empresariales, políticos, deportivos o en otra clase de actividades con autoridad sobre grupos de personas.
Entre los síntomas más importantes descritos por Owen están: una pérdida de contacto con la realidad, a menudo vinculada a un aislamiento paulatino y a la cercanía con pocos lugartenientes que conversan con el líder sólo sobre aquellos temas que a ellos les interesan que éste sepa: sus propias verdades, visiones e intereses. Esto coadyuva a que un líder se convierta en autosuficiente, orgulloso y con una propensión narcisista de excesiva confianza en su propio juicio, acompañada de un alto desprecio por los consejos o las críticas de los demás; con un enfoque personal exagerado, tendente a la omnipotencia.
Esos líderes muestran una tendencia exagerada a hablar de sí mismos en tercera persona, como "el Presidente”, "el Ministro” o "el CEO”, para mostrar al resto que son los únicos y que ellos son quienes tienen la palabra final.
Poseen una preocupación desmedida por su imagen, por cómo la gente los ve, cuánto lo respetan o quieren. De esa manera, tienen un modo mesiánico de comentar los asuntos corrientes y una tendencia a la exaltación.
Tienen además una identificación directa con su organización en el caso de los empresarios, o con el país en el caso de los políticos; hasta el extremo de que consideran que su propio punto de vista es el de toda la nación o de todos los empleados de la empresa y que sus propios intereses son los de todo el país o de la corporación.
Albergan la creencia de que antes de rendir cuentas al conjunto de sus colegas o a la sociedad civil de su país, a los únicos que deberán rendir explicaciones sobre sus decisiones y sus actos es a la Historia y a Dios; y finalmente, la idea inquebrantable de que en ambos juicios (ante la Historia y ante Dios) serán absueltos de sus penas y más bien premiados por lo que ha realizado.
Asimismo, tienden a privilegiar su amplia visión y objetivos más allá de sus mandatos, en detrimento de la entereza moral, las leyes, normas o los presupuestos asignados. Finalmente, muestran una incompetencia hubrística cuando las cosas van mal porque demasiada confianza en sí mismos, muchas veces conduce a los líderes a desatender los peligros y las trampas que se generan dentro de sus propias infraestructuras y equipos de colaboradores.
A manera de corolario, dejo la siguiente pregunta a los amables lectores: ¿Conocen o han conocido a alguien en sus vidas profesionales o personales que sufran de este síndrome? Estoy seguro de que sí.
Últimamente comencé a leer al respecto y ahora me animo a comentarles, estimados lectores, un poco sobre ello. En ese sentido, lo que desarrollo a continuación no es un tratado en medicina neurológica ni nada mínimamente parecido, es más bien un resumen simple de algunos artículos interesantes que pude leer sobre este síndrome tan peculiar.
Por un lado, según el diccionario de Oxford sobre medicina, un síndrome es un grupo de síntomas que se presentan siempre juntos, o una condición caracterizada por un conjunto de sintomatologías asociadas.
Por ejemplo, usted habrá escuchado alguna vez sobre el Síndrome de Tourette, que hereda su nombre del médico que lo diagnosticó por primera vez en 1885, Georges Gilles de la Tourette, considerado un trastorno de tipo neurológico hereditario que hace que quienes lo sufren manifiesten tics y movimientos involuntarios y repetitivos. Otro síndrome que se volvió muy conocido es el de Asperger, un trastorno que se caracteriza por algunas deficiencias de tipo emocional; quienes lo sufren no son capaces de identificar los estados emocionales de otras personas. Un famoso representante de este tipo de síndromes es Sheldon Cooper, de la serie The Big Bang Theory, quien a pesar de ser considerado un genio, tener un coeficiente intelectual de 187, haber logrado dos doctorados y una maestría, y trabajar como físico teórico en el Instituto de Tecnología de California, no es capaz de identificar los efectos de sus acciones y palabras en las emociones de las personas que lo rodean.
Por otro lado, la palabra Hubris proviene del griego hibris, que puede traducirse como desmesura, excesivo orgullo y arrogancia. El Hubris ya fue divisado en la antigua Grecia para identificar a los héroes que, logrado el éxito y la victoria, comenzaban a creerse y comportarse como dioses. También se aludía así al vilipendio que mostraban muchos generales poderosos hacia el espacio personal ajeno, unido a la falta de control sobre sus propios impulsos, es decir, un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas.
Es así que, como resultado de la unión de ambos conceptos, el síndrome de Hubris fue popularizado por dos libros: Hubris síndrome: anacquires personality disorder? A study of US Presidents and UK Prime Ministers over the last 100 years (2009) y In Sickness and in Power (2008), ambos escritos por el doctor en neurología David Anthony L. Owen, quien estudió medicina en la prestigiosa Universidad de Cambridge y era militante activo del Partido Laborista, llegando a ser ministro de Asuntos Exteriores de Inglaterra entre 1976 y 1979.
En sus libros, Owen analiza el comportamiento de varios líderes políticos y empresariales, y concluye que muchos de ellos pasan a tener puestos de mucho poder y comienzan a mostrar síntomas, desde una megalomanía instaurada hasta una paranoia acentuada. Según el estudioso, el Síndrome de Hubris muestra un conjunto de comportamientos que denotan a un ser que se cree único y especial, y es típico de quienes consiguen poder en ámbitos militares, empresariales, políticos, deportivos o en otra clase de actividades con autoridad sobre grupos de personas.
Entre los síntomas más importantes descritos por Owen están: una pérdida de contacto con la realidad, a menudo vinculada a un aislamiento paulatino y a la cercanía con pocos lugartenientes que conversan con el líder sólo sobre aquellos temas que a ellos les interesan que éste sepa: sus propias verdades, visiones e intereses. Esto coadyuva a que un líder se convierta en autosuficiente, orgulloso y con una propensión narcisista de excesiva confianza en su propio juicio, acompañada de un alto desprecio por los consejos o las críticas de los demás; con un enfoque personal exagerado, tendente a la omnipotencia.
Esos líderes muestran una tendencia exagerada a hablar de sí mismos en tercera persona, como "el Presidente”, "el Ministro” o "el CEO”, para mostrar al resto que son los únicos y que ellos son quienes tienen la palabra final.
Poseen una preocupación desmedida por su imagen, por cómo la gente los ve, cuánto lo respetan o quieren. De esa manera, tienen un modo mesiánico de comentar los asuntos corrientes y una tendencia a la exaltación.
Tienen además una identificación directa con su organización en el caso de los empresarios, o con el país en el caso de los políticos; hasta el extremo de que consideran que su propio punto de vista es el de toda la nación o de todos los empleados de la empresa y que sus propios intereses son los de todo el país o de la corporación.
Albergan la creencia de que antes de rendir cuentas al conjunto de sus colegas o a la sociedad civil de su país, a los únicos que deberán rendir explicaciones sobre sus decisiones y sus actos es a la Historia y a Dios; y finalmente, la idea inquebrantable de que en ambos juicios (ante la Historia y ante Dios) serán absueltos de sus penas y más bien premiados por lo que ha realizado.
Asimismo, tienden a privilegiar su amplia visión y objetivos más allá de sus mandatos, en detrimento de la entereza moral, las leyes, normas o los presupuestos asignados. Finalmente, muestran una incompetencia hubrística cuando las cosas van mal porque demasiada confianza en sí mismos, muchas veces conduce a los líderes a desatender los peligros y las trampas que se generan dentro de sus propias infraestructuras y equipos de colaboradores.
A manera de corolario, dejo la siguiente pregunta a los amables lectores: ¿Conocen o han conocido a alguien en sus vidas profesionales o personales que sufran de este síndrome? Estoy seguro de que sí.
Carolina Barrientos
Con nostalgia asegura que la televisión era su pasión, pero las ganas por desenvolverse en el área de la comunicación comercial la llevó a asumir el puesto de gerente nacional de Marketing de calzados Femenina a nivel nacional. Y es que hablamos de Yoko Ana Carolina Barrientos Roca, nuestra portada de marzo, una mujer bella, transparente por dentro y por fuera. Fiel creyente de Dios y con espíritu luchador. Vive su día a día a plenitud y actos que se reflejan en cada cosa que hace, ya sea en el plano laboral, familiar o social.
Amor por lo que hace. No cabe duda que una de las cosas que más ama Carolina es su trabajo, no por nada lleva siete años al frente de la marca y ahí expresa que cada año ha sido un reto distinto con oportunidades diferentes, pero sobre todo con resultados alentadores. “Mi trabajo es dinámico y lo disfruto. Me encanta trabajar con todas las personas que están conmigo y me contagia estar en constante comunicación con otras personas”, dice.
La belleza está en uno. Para Carolina el lucir radiante es estar conforme con uno mismo. Sobre la belleza, menciona que todas las mujeres somos bellas y tenemos algo lindo y es ahí donde hay que saber explotar a través de la propia seguridad lo que somos y hacemos. “Verte o sentirte radiante se refleja en tu espíritu y todo lo que hay dentro tuyo siempre va a estar en la superficie”, manifiesta.
Básico, pero efectivo. Y aunque parezca increíble, el ritual de belleza de esta mujer se basa en mantener su rostro y piel limpios. No es de maquillarse mucho, pero si hay algo con lo que es celosa es con su cabello, al que lo mima en su totalidad. Asimismo, cuida su salud consumiendo verduras, frutas, y carnes blancas.
Vive el día a día. Sobre el futuro, comenta que le gusta planificar cosas a corto plazo y no a “tan largo plazo”. “Soy de pensar que la vida hay que vivirla hoy. Que hoy es el mejor momento para dar todo lo mejor de mí. No soy de pensar qué va a pasar de aquí a 10 años, pero también digo tengo 31 años y entonces ya comienzo a proyectar un hogar, es decir a tener prioridades enfocadas en una familia”, manifiesta.
Conociendo a Carolina
Personaje favorito:
Joyce Meyer
Estado civil:
Enamora con Edgar Gutiérrez
Comida favorita:
Se inclina por dos: japonesa y los risottos
Bebida favorita:
Tiene dos: jugo de maracuyá y limonada
Amor por lo que hace. No cabe duda que una de las cosas que más ama Carolina es su trabajo, no por nada lleva siete años al frente de la marca y ahí expresa que cada año ha sido un reto distinto con oportunidades diferentes, pero sobre todo con resultados alentadores. “Mi trabajo es dinámico y lo disfruto. Me encanta trabajar con todas las personas que están conmigo y me contagia estar en constante comunicación con otras personas”, dice.
La belleza está en uno. Para Carolina el lucir radiante es estar conforme con uno mismo. Sobre la belleza, menciona que todas las mujeres somos bellas y tenemos algo lindo y es ahí donde hay que saber explotar a través de la propia seguridad lo que somos y hacemos. “Verte o sentirte radiante se refleja en tu espíritu y todo lo que hay dentro tuyo siempre va a estar en la superficie”, manifiesta.
Básico, pero efectivo. Y aunque parezca increíble, el ritual de belleza de esta mujer se basa en mantener su rostro y piel limpios. No es de maquillarse mucho, pero si hay algo con lo que es celosa es con su cabello, al que lo mima en su totalidad. Asimismo, cuida su salud consumiendo verduras, frutas, y carnes blancas.
Vive el día a día. Sobre el futuro, comenta que le gusta planificar cosas a corto plazo y no a “tan largo plazo”. “Soy de pensar que la vida hay que vivirla hoy. Que hoy es el mejor momento para dar todo lo mejor de mí. No soy de pensar qué va a pasar de aquí a 10 años, pero también digo tengo 31 años y entonces ya comienzo a proyectar un hogar, es decir a tener prioridades enfocadas en una familia”, manifiesta.
Conociendo a Carolina
Personaje favorito:
Joyce Meyer
Estado civil:
Enamora con Edgar Gutiérrez
Comida favorita:
Se inclina por dos: japonesa y los risottos
Bebida favorita:
Tiene dos: jugo de maracuyá y limonada
sábado, 19 de marzo de 2016
Gabriel Espinoza “Centrarse solo en crecimiento del PIB puede llevarnos a un autoengaño”
Economista con especialidad en desarrollo, el paceño Gabriel Espinoza trabajó para la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB). Actualmente se dedica a temas de desarrollo industrial y asociaciones público-privadas, entre otros. También escribe para la Fundación Milenio.
CAPITALES (C). Alberto Bonadona elogió en un artículo publicado en enero pasado la bolivianización de la economía, entre otras medidas. Sin embargo, concluyó que Bolivia “cuenta con una tabla de salvación (frente a la crisis), no con una maquinaria para encaminarse hacia el desarrollo económico”. ¿Qué opina de esta afirmación?
Gabriel Espinoza (GE). Es exagerada, toda vez que la bolivianización fue forzada a partir de incrementos artificiales en las tasas de interés para depósitos, y reducciones para prestamos, en moneda nacional, la elevación de los costos de transacción para las operaciones en moneda extranjera y un tipo de cambio que se ha mantenido fijo por demasiado tiempo, tanto que es posible que se haya llegado a un punto tal que modificarlo ahora puede generar serios problemas de confianza dentro de los agentes económicos.
Estas medidas son sostenibles solo en un contexto en el que los ingresos de divisas son altos, pero en un momento como el actual, en el que se registran fuertes caídas en las exportaciones, la bolivianización se puede mantener solo a través de la reducción de las RIN, algo que ciertamente tiene un límite.
C. ¿Se debe mantener o no el tipo de cambio?
GE. Lamentablemente se ha llegado a un punto en el que algún movimiento del tipo de cambio puede causar problemas de confianza del público antes que efectos reales sobre el sector productivo. Esto porque el grueso de los insumos del sector manufacturero son importados, por lo que una posible devaluación, a la vez que abarata el precio de nuestras exportaciones hacia el mundo, también encarecería el precio de los insumos que utilizamos.
En este sentido, es necesario despolitizar determinadas variables; este es el caso del tipo de cambio: la estabilidad económica no está exclusivamente atada al mayor uso de bolivianos o a un tipo de cambio fijo.
C. Las proyecciones de crecimiento económico continúan siendo prometedoras (tomando en cuenta el contexto regional), aunque los expertos dicen que nunca serán suficientes como para sacar al país de la pobreza. ¿Está el país en la senda correcta en este sentido?
GE. El problema es que se ha hecho demasiado énfasis en el crecimiento del PIB, cuando existen muchos más factores que se deben evaluar a la hora de hablar de un proceso de desarrollo económico sostenible. A manera de ejemplo, Venezuela, hasta el 2013 al menos, fue uno de los países que registró una de las tasas de crecimiento más altas de la región, sin embargo este crecimiento era sostenido solo por un sector mientras el resto de la economía enfrentaba serias complicaciones.
Salvando las diferencias, centrarse solo en el crecimiento del PIB, en el caso de Bolivia, puede llevarnos a un autoengaño, en el que se mira un indicador promedio que puede esconder problemas sectoriales muy graves.
C. Pacto fiscal: Usted, que ha sido economista de la CEPB, ¿a qué atribuye la sensación de desatención que tienen los empresarios y en alguna medida la sociedad en general?
GE. Esto tiene que ver con la re-centralización, tanto del gasto público como de las decisiones de inversión, contrariamente a lo esperado al inicio de la actual gestión de Gobierno cuando los procesos autonómicos parecían ser una tendencia irreversible.
En este sentido, creo que es necesario retomar la discusión sobre el pacto fiscal, pero de una manera responsable, ya que no solo significa una redistribución de las rentas sino que también implica una discusión seria sobre la distribución de las cargas impositivas y las prerrogativas y atribuciones de todos los actores económicos en el país.
C. ¿Reconoce avances en la regla general del desarrollo a través de la asociación de lo público con lo privado en Bolivia?
GE. Este tipo de asociaciones ha tenido un éxito importante en casi todos los países donde han sido desarrolladas, sin embargo y en el sentido estricto del concepto, estas no son aplicadas en Bolivia, ya que, por definición, las actuales autoridades del sector económico sostienen que el Estado tiene el control total de los sectores estratégicos (sin definir claramente qué se entiende por estratégico) y reconoce la asociación con el sector privado, bajo la premisa de que este solo es prestador de servicios.
En este sentido, está claro que se desaprovecha una gran oportunidad.
C. La inversión pública como motor del crecimiento ha sido destacada por Dani Rodrik. ¿Ahí está la clave del modelo boliviano? Porque podemos hablar de un “modelo boliviano”, ¿o no?
GE. No, no existe un “modelo” boliviano, lo que hay es un conjunto de políticas económicas que se han acomodado al contexto: algunas de ellas muy ortodoxas, otras de carácter populista y la gran mayoría provenientes de la época neoliberal. Tal es el caso de los bonos.
Ahora bien, lo que sostiene Rodrik es que la inversión pública puede impulsar el crecimiento, siempre y cuando cumpla algunas condiciones. Una de ellas es que facilite el desarrollo de las actividades privadas o que, en el peor de los casos, no compita con el sector privado, que es precisamente lo que sucede en Bolivia.
C. ¿Comparte con Oppenheimer la idea de que América Latina está “mal preparada” para enfrentar la crisis mundial? (Él se refiere, sobre todo, a la falta de competitividad en ciencia, tecnología e innovación).
GE. Es correcto, en esta década casi toda la región se ha visto beneficiada con los altos precios de las materias primas, lo que ha llevado a los gobiernos, y en consecuencia a sus sociedades, a concentrarse en la captura de rentas antes que en el desarrollo de nuevas capacidades.
Hoy, como región, somos más dependientes de los vaivenes del mercado internacional que hace diez años, y eso preocupa de manera seria ya que la economía mundial está cada vez más enfocada en el desarrollo de servicios innovadores antes que en la explotación de recursos naturales.
C. ¿A qué se refirió usted cuando planteó la necesidad de una “política industrial 2.0”?
GE. La idea es simple: Cuando las actuales autoridades hablan de desarrollo industrial, lo hacen desde una perspectiva determinista y propia de los años 60, en el que el desarrollo pasaba por sustituir importaciones y los sectores a los que apuntaba eran aquellos que se relacionaban directamente con los recursos naturales de los que se disponía.
Eso era correcto en ese momento, sin embargo hoy en día las nuevas tecnologías, la innovación y la capacidad de proveer nuevos servicios son las habilidades que hacen que una economía se desarrolle más rápidamente. Lamentablemente, el desarrollo de estas características no se ha tomado en cuenta en los diferentes planes que ha presentado el Gobierno.
"Lamentablemente se ha llegado a un punto en el que algún movimiento del tipo de cambio puede causar problemas de confianza del público antes que efectos reales sobre el sector productivo”.
martes, 8 de marzo de 2016
La economía trucha
Debe pasar algo raro en la sociedad cuando a sus ciudadanos se les hace difícil encontrar la diferencia ente lo legal y lo ilegal, entre lo lícito y lo ilícito o, simplemente, entre lo que es bueno y lo malo. Hay algo incómodo en ver cuando las personas se hacen insensibles al delito, cuando ven la ilegalidad como algo normal, cuando transgredir la norma se hace cosa de todos los días.
Una de ellas es la comercialización de productos culturales falsos, lo que la imaginería popular ha bautizado como “truchos”. Hoy, bienes como los libros falsos, es decir fotocopias de libros que son populares o medianamente exitosos, se venden por doquier, casi a cada paso, en las mismas narices de la Ley y de Impuestos Nacionales. Los podemos ver acogidos en las plazas o paseos de las ciudades de Bolivia o dentro de las propias instituciones estatales; así, no es raro que la propia Alcaldía promueva ferias de libros donde la mayoría de los puestos de venta ofrezcan libros que son una devaluada fotocopia, tanto importa que sea de autores nacionales o extranjeros, tanto se puede hallar un libro trucho de una novela de Mario Vargas Llosa como una lectura obligatoria de secundaria de Isabel Mesa de Inchauste; tanto una obra histórica del bolivianista Herbert Klein como un libro de Federico Nietszche, tanto las tiras cómicas de Mafalda como un recetario de cocina.
Al negociante trucho poco le importa el origen, el autor o el título de los libros: su trabajo es vender y ganar dinero a costa del trabajo de los demás, en este caso a costilla de los escritores.
En todas las épocas los intelectuales han sido explotados, o su trabajo ha sido mal remunerado. En general, los escritores han vendido y venden su trabajo a una editorial que, bajo la hipótesis de que las ideas contenidas en el libro son menos valiosas que las hojas que componen el libro, otorga una pequeña parte de sus ingresos por ventas a los escritores, que tienen que sobrevivir con esas migajas. Por ello sería que Camilo José Cela dijo en “La Colmena”, uno de sus libros más afamados, que “el escritor es bestia de aguantes insospechados, animal de resistencias sin fin, capaz de dejarse la vida a cambio de un fajo de cuartillas en el que pueda adivinarse su minúscula verdad”.
Sin embargo, con el libro trucho ocurre algo en verdad peor: el escritor no recibe ni siquiera esas infames migajas que le reparte el angurriento empresario. El autor no recibe ni un solo centavo por su obra. Toda la ganancia se va al fotocopiador de libros que, feliz con la ausencia de Estado y con la mirada admirativa y condescendiente de la sociedad, logra ganancias a costa del trabajo de otros, ni más ni menos que como si estuviéramos en el esclavismo.
Esta forma de esclavismo —que se esconde y se justifica detrás de la máscara de que se trata de personas pobres que no tienen otro ingreso para sobrevivir— hoy ha formado una próspera sociedad, diríamos, internacional, globalizada, donde hay un grupo de empresarios que se encargan de la copia del libro, otros de su distribución y otros de la venta al menudeo, sin duda con buenas ganancias, que no llegan en ningún caso a los autores de los libros.
Lo grave de todo esto es que la sociedad no sanciona este tipo de actividad y menos el Estado la condena, sino que hasta la promueve bajo el criterio de que la cultura debe ser barata y mejor si es gratuita, desconociendo los derechos a un trabajo justo y remunerado de escritores e investigadores que tuvieron el grave pecado de producir buenos libros para que otros se aprovechen de ellos.
Con el libro “trucho” ocurre algo en verdad peor: el escritor no recibe ni siquiera esas infames migajas que le reparte el angurriento empresario. El autor no recibe ni un solo centavo por su obra. Toda la ganancia se va al fotocopiador de libros que, feliz con la ausencia de Estado y con la mirada admirativa y condescendiente de la sociedad, logra ganancias a costa del trabajo de otros, ni más ni menos que como si estuviéramos en el esclavismo.
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