martes, 26 de enero de 2016

Hermán López. Abrió un apart hotel, lo denominó Villa Magna

El empresario a quien se entrevistó comenzó en un rubro completamente distinto al que ahora dirige. Se formó como ingeniero en Electrónica, fundó una empresa de geomática, la mantuvo durante años, hasta que decidió que era hora de incursionar en algo más. Abrió un apart hotel, lo denominó Villa Magna, que está ubicado en el corazón de la ciudad. Su visión y entrega al rubro lo ha convertido en el presidente de la Cámara Hotelera en Santa Cruz, su nombre es Hermán López.

¿Cuál es la situación de la entidad que preside en Santa Cruz?
H.L.: En estos momentos hay asociados 170 hoteles. Contamos con convenios con las cámaras provinciales, la Cámara Nacional, además de la Federación de Empresarios Privados.

Entre el 2008 y 2009 fue el pico del sector, que se vio reflejado por inmediaciones de la terminal Bimodal y habían más establecimientos asociados; pero esta situación fue bajando con respecto a años anteriores. Eso también puede implicar otros aspectos, como por ejemplo que hayan cerrado o que como no hay una ley que obligue a ser socio pues simplemente no se registran.

¿Qué beneficios le brinda la cámara hotelera?
H.L.: El más importante de todos es que los miembros de la Cámara tienen un 50% de descuento en los impuestos de la propiedad de bienes inmuebles. Además, a los registrados se les ofrece un equipo multidisciplinario de profesionales que ayudan al asociado con trámites ante la alcaldía, Migración, Policía Turística, Interpol, Felcc, Turismo, Oficina del Trabajo, entre otros. Ayuda en estadísticas hoteleras presentadas al Instituto Nacional de Estadística (INE) y al Viceministerio de Turismo. A ello se debe añadir que la Cámara Hotelera cuenta con el Instituto Técnico Superior de Hotelería y Gastronomía “Tatapy”, el único en el país con título en provisión nacional, el cual ofrece distintos cursos de capacitación en beneficio del sector.

¿Se cuenta con una cifra de la cantidad de establecimientos que han cerrado?
H.L.: En Santa Cruz, como en Bolivia, hay muchos hoteles o establecimientos informales que no se asocian (se estima que en la capital cruceña hay unos 300 lugares, de los cuales solo 170 están vigentes para la Cámara. De ahí que establecer una cifra exacta sobre la cantidad de los que se cierran y abren es muy complicado. Sí se puede decir sobre los que se inscriben a la institución, pero no de los que en realidad funcionan.

¿Como cámara, han identificado cuál es la zona vip de los Hoteles en Santa Cruz?

H.L.: Hay fuertes inversiones y proyecciones en la zona de Equipetrol y algo del Urubó con establecimientos de alto nivel, es decir, con hoteles de cuatro y cinco estrellas. En la zona centro está el clásico hotel metropolitano. Pero los más resaltantes están en Equipetrol y hasta en la zona norte. Un buen hotel requiere por lo menos de 1.500 metros cuadrados y en el centro es difícil encontrar un espacio así.

¿Qué hay de la hotelería en las provincias?
h.l.: El problema de las provincias, que también es un problema de la ciudad, es el incentivo. Hay mucha normativa y elementos coercitivos que desmotivan al sector formal para que invierta en la hotelería. En el área rural debería existir apoyo de parte de los dos niveles de gobierno para hacer funcionar la hotelería. En turismo hay cuatro eslabones importantes que dependen de sí. El transporte (el estado de los caminos y los vehículos), el hospedaje (que mantenga un nivel estándar), la gastronomía (se necesita incentivos para desarrollar empresas gastronómicas) y el entretenimiento (aportando con programas, información, guías que involucre al visitante). Ningún turista viaja a un lugar para conocer un hotel. Hay muy poca inversión en la hotelería en provincia, porque su desarrollo es todo un conjunto compuesto por varios actores, no solo depende de la inversión privada.

¿Qué proyectos hay para este año en la cámara?
H.L.: Principalmente fomentar la estandarización de calidad de servicio para el visitante. Tenemos cursos programados. Además, estamos estudiando los almacenes virtuales de manera que se reduzcan los costos de elementos que varios compran.

¿A cuánto asciende la capacidad hotelera en Santa Cruz?
H.L.: El sector formal ofrece 8.000 habitaciones con 12.500 camas, en los 170 establecimientos registrados. Contamos la categorización desde 4–5 estrellas, resort, apart hoteles, residenciales, alojamientos, entre otros. Los de gama alta están a nivel internacional. Hoy no cumplir con el visitante es más peligroso, con la tecnología y los medios de comunicación que replican los mensajes en tiempo real con buena o mala calificación ayudan o desprestigian a una entidad.

¿Es rentable invertir en la hotelería?
H.L.: Hay dos puntos de vista: el primero es que hay dos picos de demanda, cuando hay vacaciones de fin de año con visitantes nacionales, ocupa la demanda en diciembre y enero. Durante el año se modifica en septiembre, por la Feria Exposición hasta octubre. Ahora, el visitante nacional opta por establecimientos baratos; mientras que los extranjeros buscan los más caros. La rentabilidad depende a qué público se quiere dirigir.


lunes, 25 de enero de 2016

Las bromas de The Office no son motivo de risa para los empleados jóvenes

El otro día un compañero columnista del Financial Times me dijo que no hace mucho se había acercado sigilosamente a la computadora desatendida de un colega y había enviado un mensaje al jefe masculino de este hombre que decía: "No puedo contener lo que siento por ti un minuto más”. Había intentado dejarlo por media hora y entonces revelar su autoría. Sólo que surgió algo, se olvidó del caso y nunca lo admitió.

Lo que me chocó más del cuento no era su infantilismo o el tufillo de homofobia. Era que tal comportamiento se ha vuelto un anacronismo. Casi nadie juega bromas como ésta en el trabajo hoy día. Mi generación vivía de estas cosas pero las han dejado con la madurez (excepto mi colega) mientras que la joven generación nunca las heredó. A los periodistas de veintitantos años no les parece que las bromas pesadas en la oficina sean cómicas o ingeniosas.

Broma-fobia

Un conocido que es socio en un bufete de abogados me dice que los jóvenes abogados son tan broma-fóbicos como los jóvenes periodistas. El tipo de trastadas que él y sus contemporáneos jugaban como asociados en la década de los 1990 son ahora inconcebibles. Metían palabras al azar como "osito” en el medio de borradores de prospectos para ver si alguien se daba cuenta. Se colaban en la oficina vacía del socio director y enviaban mensajes aterradores a colegas inocentes. Mi conocido perdió una vez una apuesta con otro abogado que resultó en tener que llevar un sostén rojo por debajo de una camisa blanca a la oficina el día siguiente y quitarse el saco durante la reunión con un cliente.

Cuando se escriben estas travesuras no suenan particularmente cómicas, pero era la manera en la que mi generación lidiaba con los principales inconvenientes de la vida profesional: aburrimiento, estrés, largas horas y la necesidad de tomarse cosas estúpidas en serio. Una buena trastada hacía que todo fuera más tolerable.

La semana pasada busqué a algunos de los aprendices que habían estado en el FT por cerca de 18 meses.

Les pregunté cuántas bromas pesadas habían hecho o les habían hecho a ellos en el trabajo. No sólo fue "ninguna” la respuesta, sino que parecían no haber entendido la pregunta. Los deleité con las trastadas que nosotros hacíamos. Les conté sobre la vez que un colega mandó un mensaje a todo el personal supuestamente de un importante escritor sabelotodo de economía preguntando: "¿Quién es Alan Greenspan?”. Los aprendices se rieron por cortesía. A nadie le pareció simpático.

Motivos de la aversión

Es esta aversión a las bromas lo que define a la generación del milenio mucho más que las otras supuestas características: sentirse con derecho a todo, pasión por los dispositivos, la pereza. Mi generación se siente con derecho a todo, ama los dispositivos y es perezosa también, pero la mía no podía resistir un correo electrónico paródico. La de ellos, sí.

Hay cuatro razones por esta aversión. La primera es que los empleadores nos han hecho a todos más políticamente correctos, más obligados por las reglas y más restringidos por códigos de conducta de 500 páginas. La cultura corporativa moderna tiene una mala opinión de las bromas, viéndolas como abuso u hostigamiento.

La segunda es que la mayoría de la gente joven ha aprendido que no hay tal cosa como una broma privada en el correo electrónico; sólo los viejos idiotas persisten. Cuando un socio principal del bufete estadounidense de abogados Weil, Gotshal & Manges envió un mensaje del Día de los Inocentes el año pasado prohibiendo los correos electrónicos fuera de las horas de oficina, a los empleados no les hizo gracia. El mensaje se volvió viral y él se vio obligado a denigrarse pidiendo perdón.

La tercera razón es que la nueva seriedad también se debe a que la vida es mucho más competitiva. Mi generación cayó sin querer en los empleos y nunca sintió ninguna particular necesidad de portarse de forma profesional, excepto cuando era estrictamente necesario. En contraste, cualquier joven de 25 años que ha conseguido un gran empleo corporativo ha tenido que distinguirse académicamente, escalar el Kilimanjaro, fundar un par de instituciones de caridad, tocar la viola a nivel semi-profesional y ser un autodidacta de la codificación. Las bromas infantiloides simplemente no caben en el perfil.

La cuarta y más poderosa razón es que los jóvenes profesionales no creen que está bien pretender ser otro en línea. Un aprendiz del FT explicó que sus avatares del internet eran tan parte de ellos mismos —sus vidas enteras están en línea— que contaría como una traición seria si alguien, especialmente un colega, tratara de meterse en eso.

Bromas y bromas

Aún así, la muerte de la trastada me parece una terrible pena. El trabajo de oficina es implacable y una broma a costa de otro puede animarlo a uno interminablemente. Los grandes bromistas no eran abusadores. Sabían hacerlo con suficiente afecto para que aun la víctima no quedara herida por mucho tiempo.

Cuando yo era una novata en el FT en 1985, un colega en particular se deleitaba en llamarme del otro lado de una oficina abierta fingiendo ser un iracundo jefe ejecutivo de la empresa sobre la cual había escrito, quejándose de que mi artículo estaba lleno de errores. Yo tartamudeaba y me sonrojaba; mi colega y sus amigos me observaban, muy divertidos. Aunque me sentí mortificada, eventualmente le vi el lado cómico. Le pagué la broma al bromista casándome con él.

Cuidado con la zona de confort



Estimados y estimadas amigas, utilizo el párrafo introductorio de mi primer artículo de esta gestión para desear a todos y cada uno de ustedes un venturoso y feliz 2016, en el cual alcancen todos los objetivos que se hayan trazado al comer sus 12 uvas de Año Nuevo. Al respecto, y como siempre, en la madrugada del 1 de enero, yo también me fijé algunas metas personales y profesionales que, después de la emoción del momento, ahora me parecen difíciles de alcanzar pues muchas me sacarán de la zona de confort que vine construyendo últimamente.

De acuerdo con Alasdair Kenneth White, autor del bestseller De la zona de confort a la gestión por resultados, esta zona es un estado de comportamiento humano en el cual la persona opera en una condición neutral de ansiedad, siguiendo una serie de comportamientos para alcanzar un nivel constante de rendimiento, sin ningún riesgo consiguiente.

En ese sentido, es aquella zona en la que nos encontramos seguros, donde controlamos todo lo que nos rodea, nada se nos escapa y conocemos de principio a fin todo lo que pasa en nuestro ambiente personal o profesional. Es una zona que hemos ido conquistando por mucho tiempo, donde lo tenemos todo aprendido y que se ha apoderado de nuestra confianza, pues no hay riesgos ni incertidumbres que nos hagan tambalear.

Con base en la explicación de White, amables lectores, podrán identificar claramente los elementos que conforman su zona de confort particular. Puede ser la tranquilidad de un sillón frente al televisor en el living familiar, el mercado de barrio donde sabemos que todas nuestras caseras nos tratarán de "joven churro” o "mamita linda” y nos darán un descuento, o el club deportivo o el bar donde acudimos la mayoría de los fines de semana y encontramos a todos nuestros amigos para conversar sobre los mismos temas. Puede ser también el mismo escritorio en el cual trabajamos por los últimos cinco años por el mismo salario y sin grandes sobresaltos, o quizás el mismo jefe o jefa que no nos gusta, pero que conocemos por mucho tiempo y ya sabemos cómo manejar.

No todo es bueno en la zona de confort

Por lo leído hasta ahora, algún inquieto lector podrá preguntarse por qué este artículo titula "¡Cuidado con la zona de confort!”, si uno está tan a gusto en dicho estado de certidumbre y control. Y es que no todo es color de rosa en esa zona. Si permanecemos mucho tiempo en ella, existen varios peligros que nos pueden llevar a la parálisis, nuestra creatividad e innovación pueden verse reducidos, comenzamos a aprender cada vez menos y tendemos a caer en la rutina que nos puede llevar a la procrastinación. Corremos el riesgo de repetir una y otra vez la misma rutina, las mismas actividades, las mismas bromas y hasta los mismos pensamientos, sin ningún cambio.

Según muchos especialistas, esto es comparable a conformarse con la seguridad de estar en una cárcel y, a medida que pasa el tiempo, se vuelve más difícil salir de ella y preferimos quedar encerrados por miedo a los riesgos que enfrentaremos afuera.

Por ello, salir de la zona de confort significa entrar en la zona de riesgo, en aguas profundas y poco exploradas.
Uno se adentra en lo desconocido y esto a cualquier ser humano en su sano juicio le genera angustia y miedo.

Nos puede dar mucho miedo asumir un nuevo trabajo, tener otro hijo o hija, salir de nuestra ciudad buscando otros horizontes en un país con un idioma diferente y hasta ir de vacaciones a un lugar diferente. Ante nuevos retos, inexplorados, nuestro cerebro nos dice: "Desiste, tu mamá no te hizo para esto”, "escapa, esto es difícil” o "huye, que los monstruos te van a comer”.

Sin embargo, cuando salimos de nuestra zona de confort también existen algunas ventajas: eliminamos nuestras barreras autoimpuestas, podemos conocer nuevos lugares, culturas y personas, o vivir experiencias diferentes y nuevas emociones.

Todo proyecto nuevo puede traer a nuestras vidas conocimientos adicionales y un mayor crecimiento personal que nos conducirán a tener mayores expectativas, incrementar nuestras habilidades sociales y profesionales, y tener finalmente una vida más satisfactoria en todos los ámbitos.

Salir del statu quo nos puede ayudar también a tener conciencia de nuestras limitaciones, miedos, celos, intranquilidades y, en general, todos los sentimientos del lado oscuro de la fuerza que habitan en nosotros; para luego identificar cuáles son los mecanismos adecuados para contrarrestar los mismos. Uno sabrá que está comenzando a acomodarse cómodamente en su zona de confort cuando las ideas de algún cambio le hagan sentir ansiedad o estrés, trate de poner excusas para no hacer cosas diferentes y comience a mostrar poca autocrítica hacia sus acciones.

Al final de cuentas, y como le respondió el maestro Yoda a Luke Skywalker cuando éste le dijo que intentaría desarrollar en sí el lado luminoso de la fuerza: "No; intentar no debes. Hazlo o no lo hagas; pero no lo intentes”.

Actitudes molestas en temas de dinero

En un mundo "ideal”, la importancia del dinero en la vida de una persona se suscribe puramente al campo de lo material y no de lo emocional, al pensar en la plata simplemente como un medio objetivo para materializar deseos. En el mundo "real”, en cambio, el valor subjetivo del dinero en la vida de una persona suele tener implícito emociones, creencias y mandatos, pudiendo ser incluso el causante de la disolución de vínculos con seres queridos como los amigos o la propia pareja.

Las actitudes de dinero que tenemos en el día a día dice mucho de nuestra forma de concebir la justicia, la generosidad y hasta la verdadera importancia que le damos a la relación con la gente que nos rodea.

¿Cuáles son los comportamientos cotidianos en temas de dinero que alejan a unas personas de otras? ¿Aquellos que los llevan a cabo: son conscientes de su accionar? ¿Qué hacer cuando una persona cercana se comporta de una manera que nos desagrada en lo referente a lo monetario?

Estudiaremos diversos ejemplos y al final de la nota encontrarán ustedes mi opinión personal al respecto que, aún basada en mi experiencia de tantos años en el campo de las Nuevas Finanzas Personales, es simplemente una mirada más de alguien que interactúa en una sociedad moderna y también puede verse involucrado en situaciones como las descriptas, ya sea de uno u otro lado.

Casos "directos”

Llamamos casos "directos” a las situaciones en las cuales el comportamiento o la actitud molesta están relacionados de manera directa con el acto de abonar un bien o servicio, para lo cual debe existir una erogación monetaria.

Referente a esta categoría, donde más ejemplos concretos encontramos es en las salidas de esparcimiento compartidas entre varios. Pero pasemos directamente los ejemplos que ilustrarán esta tesis.

Un amigo dice que se olvidó la billetera (no es la primera vez que le pasa) y que paguen entre todos su parte que después "arreglan”. Los que lo conocen saben que cobrarle luego lo que le corresponde pagar será una misión imposible.

Un amigo toma la cuenta, comienza a hacer cálculos y dice que como él no tomó vino ni comió postre (en realidad, estuvo "sacándole” un poquito a cada uno de ambas cosas) no le corresponde pagar eso y, por lo tanto, tiene que pagar menos que el resto, que había optado por dividir el consumo en ese restaurante en partes equitativas.

Caso relacionado con el anterior pero opuesto: una pareja con tres hijos va a cenar afuera con otra pareja que no tiene hijos. Cuando llega la cuenta, que puede ser elevada, la pareja con hijos la agarra rápido y divide todo en partes iguales.

Es el cumpleaños de un compañero de oficina y se organiza por WhatsApp una colecta para comprarle un regalo.

Todos confirman rápidamente que pondrán su parte, pero la persona encargada de pagar y luego recolectar tiene que perseguir a uno de los integrantes del grupo, al punto tal que parece que este último le está haciendo un "favor” al devolverle el dinero que se había comprometido a pagar.

Casos "indirectos”

Llamamos casos "indirectos” a las situaciones en las cuales el comportamiento o la actitud molesta están relacionados de manera indirecta con el dinero, ante una situación que no tiene que ver con el pago o erogación de un bien consumido.

Ejemplos:

Una persona de un barrio de clase media-baja a la que le está yendo bien económicamente se pasea por las calles con su coche 0 kilómetros importado de alta gama escuchando música a todo volumen. Estaciona y al bajarse del auto se lo ve portando un Rolex y pesadas cadenas de oro, mientras habla por su smartphone de última generación. La ostentación también puede considerarse como un comportamiento molesto con respecto al dinero.

Fallece el tío y uno de los sobrinos, únicos herederos, se pelea con el resto e insiste en que a él le corresponde más bienes en la herencia porque fue el que cuidó al enfermo en sus últimos días.

Un amigo del grupo tiene auto. Los otros organizan la salida del fin de semana como para que éste los pase a buscar a cada uno, bajo la promesa de "después te pagamos el combustible”. Obviamente el pago nunca llega y el dueño del vehículo termina haciendo de taxi gratuito de sus amigos.

Opinión a modo de conclusión

Los ejemplos planteados pueden causar polémica entre los lectores que seguramente se habrán visto envueltos en situaciones parecidas en algún momento.

Si la resonancia viene por lado del causante de estos comportamientos molestos, quizá sea todo un hallazgo el darse cuenta de que el accionar que siempre consideró "justo y razonable” cause molestias y rechazos en su grupo de pertenencia. Revisar esta conducta y tratar de modificarla se presenta como una posibilidad para no poner en riesgo las relaciones en su vida por temas de dinero.

Si la resonancia, en cambio, viene por lado de quienes deben "soportar” estas conductas por parte de compañeros o seres queridos, existe la necesidad de ponerse del lado de la otra persona y tratar de entender el porqué de esta conducta que podría ser fácilmente catalogada como "ventajera”.

Para ello, lo primero es tener en cuenta que no es algo que esa persona nos está haciendo a nosotros, sino que es muy probable que repita este accionar en otros ámbitos. Lo que sucede generalmente es que los ejemplos citados se convierten en anécdotas graciosas que se cuentan por lo bajo cuando el susodicho no está presente a manera de venganza por su comportamiento molesto, pero nadie se atreve a hablar de manera directa con él/ella para explicarle la situación y cómo su accionar genera cierto rechazo en su grupo de pertenencia.

Me parece un buen consejo tratar de entender que este comportamiento perturbado con respecto al dinero marca inseguridades, miedos y concepciones erróneas en cuanto a la naturaleza de lo que es compartir en armonía ciertos momentos con otras personas, siendo lo mejor adaptarse o hablarlo abiertamente, pero no alejarse, que es lo que termina haciendo la mayoría.

Que lo vincular prime sobre lo monetario se convierte entonces en una responsabilidad compartida.

Las mejores estrategias para fidelizar clientes

La fidelización se trata de “enganchar” a los consumidores y hacer que estén atentos a lo que la marca tiene para ofrecerles. Lo importante en este caso es conservar al cliente y hacer que compre nuevamente o que mantenga un servicio. Así definió Leonardo Guzmán, especialista en Marketing, lo que significa la fidelización de clientes en una empresa. A continuación le brindamos consejos para lograrlo.

Hacer sentir importante al cliente. Guzmán aseguró que para tener clientes fieles es fundamental 'mimarlos'. "Hay que darle razones para seguir confiando en nuestra empresa, sorprenderle, apoyarle e incluso agradecer sus compras mediante promociones exclusivas", dijo.

Establecer un Sistema de Feedback. Por su parte, el ingeniero Aldo Valenzuela aseveró que para poder fidelizar de manera segura a los clientes hay que saber escucharlos, para ello es necesario establecer un sistema de feedback (retroalimentación). Se puede usar encuestas de satisfacción, cortinas de valoración de los servicios, preguntas realizadas de manera personal, etc. Todo ello permitirá identificar las expectativas que tienen los clientes en referencia a los productos y servicios que se le está ofertando y en qué grado están satisfechos.

Premiarlos. Este punto es importante ya que por medio del mismo se logra hacer sentir al cliente que verdaderamente es importante para la organización; en ese sentido es bueno elaborar un sistema de premiación de acuerdo a la cantidad de compras que realiza este en la empresa.

domingo, 24 de enero de 2016

Paro cardiaco cegó la vida del dueño de Kanelu

El 23 de enero, a sus 54 años, falleció Luis Rubén Guarachi, conocido por su nombre artístico como “chichi”, propietario de la tradicional juguetería Kanelu. Un paro cardiaco cegó su vida mientras dormía, la familia llora la inesperada partida.
Fue un hombre que en vida se dedicó a arrancar sonrisas a las personas, a través del personaje del payasito “chichi”, además contaba con un carisma especial para atender a su clientela, fue uno de los ciudadanos que abrió la primera juguetería en Tarija.
Para su hija, Diana Guarachi, la pérdida de su padre les tomó por sorpresa a toda la familia, porque él no estaba internado en el hospital ni se sentía mal de salud, pero inesperadamente se le subió la presión, lo que le causó un paro cardiaco, “lo que le trasladó hacia el reino de los cielos”, dijo con pesar.
La misa de cuerpo presente será a las cuatro de la tarde en la iglesia San Ronque, luego se hará el traslado de sus restos mortales hacia el Cementerio General, donde será enterrado a lado de su abuela Justina Mollinedo, porque ese fue el deseo que les trasmitió a sus hijos en vida.
Guarachi, además de la juguetería, se dedicaba a las animaciones infantiles, lo que le permitía dar trabajo a otros jóvenes y adolescentes.
Diana comentó que juntamente con sus seis hermanos y su madre Rosario Aldana Galeán continuarán con la actividad que emprendió su padre, la de entretener a los niños y dar vida a la juguetería que se ubica esquina de la calle general trigo y avenida Domingo Paz.

Descarga Referendo 2016 Listado de jurados electorales en el exterior

Puedes descargar la Lista de Jurados electorales para Bolivianos en El Exterior para el REferendo 2016