domingo, 6 de noviembre de 2016
Promueva su presencia y dé alguna razón para que lo visiten
Todos sabemos que las ferias son de gran ayuda para hacerse conocidos en el sector y una buena vitrina para tu negocio. Solo cuando estamos a punto de participar como expositor en alguna muestra, uno se pone a pensar y ¿ahora qué hago?
Con miras a la Expomype 2016 -a realizarse del 11 al 13 de este mes en el pabellón Santa Cruz del campo ferial de la Fexpocruz-, el gerente general de dicha institución, Mario Herrera, brinda consejos para sacarle provecho al evento ferial.
1. Impulse su participación
La cantidad de clientes potenciales y de aquellos para los cuales va a estar presente, depende de su esfuerzo previo en promover su presencia y dar alguna razón para que lo visiten.
2. Enfóquese en negocios
Habitualmente se dedica más esfuerzo a la forma que al fondo. La forma son el alquiler del espacio, el diseño y decoración del stand, el transporte, la distribución, los uniformes y el producto a exhibir. El fondo, es cómo hacemos para que la gente se entere que estaremos en la feria, la capacitación de quienes atenderán el stand, la captura de clientes en ese momento y el seguimiento posterior a la feria.
3. Presupuesto detallado
Considere todos los posibles gastos en los que pueda incurrir antes, durante y después de la feria, eso ayudará a definir las metas cuantitativas de una mejor manera.
4. Envíe la imagen correcta
Si bien su stand no debe ser el más grande ni el más ostentoso, tampoco debe limitarse a un escritorio y una silla. La imagen que la empresa refleja en la feria, por más pequeña que sea, es parte de su posicionamiento y como tal una gran oportunidad de fortalecerlo.
5. Merchandising.
Qué regalar? Cosas útiles y que generen permanencia de la marca en el tiempo. Las bolsas para cargar catálogos y folletos son comunes, no se diferenciará. Sea selectivo en las personas a quien entrega el material, no todo tiene que ser para todos.
6. Cómo atraer la atención
Lo primero que hace un visitante al ver su stand es tratar de entender rápidamente quién es usted, qué hace y con esto determinar si vale la pena detenerse, especialmente si su marca no goza de reconocimiento. Cree un ambiente temático que sea consecuente con su producto o servicio. Si comercializa productos de bienestar y salud por ejemplo, decorar su stand con bambúes y en tonos verdes será totalmente coherente. Describa claramente lo que hace.
7. Directorio de clientes.
De nada sirve que cientos de visitantes pasen frente al stand si no hay forma de seguir en contacto con ellos. Es importante llevar un registro que permita una relación más a largo plazo.
8. Mida el éxito de la feria
Cualquiera sea el indicador que establezca, mídalo cada vez que participe en una feria. Los objetivos pueden estar dados en número de visitas, prueba de producto/servicio, conversión o ventas en un periodo posterior, por ejemplo dentro de los siguientes seis meses.
9. Planear su próxima feria
Anote todos los aprendizajes de su participación en la feria. Identifique áreas de oportunidad, acciones de la competencia que vale la pena emular y oportunidades por capitalizar.
10. Mantenga contacto
Los resultados no terminan con la feria, de hecho comienzan. Muchos clientes potenciales querrán evaluar más detenidamente lo que usted les mostró y para esto requerirán más información
Razones para no aceptar una oferta de 33 millones de dólares
He visto la película 7 años en Netflix y no me ha interesado demasiado. Pero, casi al final de la película uno de los protagonistas recibe la oferta de 33 millones de dólares por pasar siete años en la cárcel y me he puesto a pensar en si yo la aceptaría.
Es una cifra formidable y que no guarda ninguna proporción con mi economía. Resolvería de golpe lo que querría dejar en herencia a mi hija y podría ofrecer a mi esposa la vida tranquila y resuelta que sin duda merece.
Siete años de cárcel nunca son realmente siete, quizá con arrepentimiento y buena conducta podría abreviar los plazos. Y bien protegido y pagando, seguramente mi abogado podría garantizarme una reclusión, no diré confortable, pero sí segura y en cierto modo apacible, con tiempo para leer, escribir y adelgazar. Es un primer esquema mental y, luego, supongo que podríamos ajustar los detalles.
A continuación he pensado en mi mujer y en mi hija, pero no en su herencia, sino en mi vida sin estar con ellas, y en el infierno que para mí esto supondría; en mi rutina que me extrañaría mucho que no fuera la más agradable del mundo; y en mi gusto por la vida, ese gusto primitivo, preideológico y simpático por la vida, por lo bien que me llevo con ella, y por lo todavía mejor, que ella me ha tratado. En esta segunda reflexión, los 33 millones no han pesado tanto, o no han pesado nada.
Pero ¿cómo podría obviar una cifra que tan lejos queda de mi alcance? ¿Quién soy yo como padre y como marido para preferir "mis” siete años que "nuestros” 33 millones? No se ajusta a mi discurso contable desdeñar estas cantidades. Pero a la vez me he sentido muy convencido de no aceptar el trato, y no he podido parar de pensar hasta que he descubierto por qué.
¿Por qué de un modo tan absoluto me he sentido tan seguro de la decisión que tomaría? ¿Por qué de repente me he dado cuenta de que el dinero no hace la felicidad? No, todavía no me he vuelto tan cretino. ¿Por qué, a fin de cuentas, prefiero el egoísmo de mis años al acolchado bienestar de mi familia? Tampoco, tampoco: desde que me casé, y sobre todo desde que nació María, asumí con una gran felicidad que ni de lejos soy lo más importante de mi vida.
¿Entonces qué? Entonces la alegría. Entonces la enorme confianza que tengo en mí y en la vida.
A pesar de que estoy satisfecho con mis ingresos, 33 millones de dólares no es ni mucho menos la cifra que voy a reunir así que pasen siete años; pero me he acostumbrado a vivir esperando todo, y todo no sólo significa lo que se puede comprar, sino todo, todo en general, hasta lo que todavía hoy no sé ni imaginar, y pienso que no hay nada, y cuando digo nada, quiero decir exactamente nada que no pueda conseguir si realmente me lo propongo.
Vivir es una cuestión de actitud y cuando das con ella sólo queda elegir el restaurante. El entusiasmo no siempre determina lo que nos pasa pero sí cómo nos lo tomamos, que a fin de cuentas es lo que nos acaba afectando. Es verdad que puedo decir esto porque de momento he tenido la suerte -sí, la suerte, y quiero humildemente constatarlo- de que nada horrible me ha pasado, como muertes que no quiero ni invocar, no sea que el destino se sienta provocado.
Pero también es cierto que si los hombres y mujeres que no han sufrido un dolor extremo tuvieran como yo la alegría como una higiene, como un deber hímnico, habría en este mundo loco muchas menos quejas y mucho más agradecimiento. Mucha más higiene, en definitiva.
Yo aprendí a vivir en esta confianza. Que es optimista pero no es "optimismo”, en tanto que el optimismo es una premonición y mi profunda confianza en la vida es bastante más profunda, y es intuitiva pero no supersticiosa, y se basa en el amor y no en comprar los números de una rifa. El amor a la vida con que Cruyff y Ferran Adrià me educaron, y el amor con que siempre la vida me ha tratado. ¿Cómo no va existir Dios, con lo que llega a quererme? ¿Para qué quiero 33 millones de dólares? ¿Cuándo no he estado donde quería estar? Si la vida me hizo amigo del escritor Arcadi Espada, ¿qué creen que va a negarme?
Al cabo de 10 minutos de darle vueltas a la película hasta me ha dado vergüenza haber perdido tanto tiempo por 33 millones de nada. Es que si me tocan, los regalo.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Lidiar con la frustración
Quizás lo mas difícil de ser emprendedor o empresario es tener que lidiar con el fracaso y la frustración. La forma más fácil de resolverlo, es aprender a verlo de otra forma.
Durante mi trayectoria como empresario, empleado y emprendedor, me he dado cuenta que el momento en el que tuve éxito en algo fue el mismo momento en el que perfeccioné el conocimiento de esa situación o proyecto.
Cuando las cosas no salen como yo quiero, es porque aún me falta mucho que aprender del tema; cuando por fin haya aprendido lo que hay que aprender, lograré hacerlo.
Es como cocinar un pastel, quizás tengas la mejor receta, pero hasta que no hayas realmente aprendido cómo cocinarlo ya sea viendo a otros, o intentando una y otra vez, leyendo otras recetas y comparando, etc., es cuando por fin aprenderás a hacerlo.
El momento en que logras hacer el pastel te darás cuenta que te faltaba mucho por aprender. Cosas como la temperatura adecuada, la altitud de la ciudad en la que te encuentras y otras cuestiones técnicas pero vitales que sólo aprenderás con la práctica, son las cosas que hacen que te des cuenta que aún no estabas listo.
Así que recuerda, cuando las cosas no salen como quieres o no tienes éxito en lo que haces, no es porque lo estés haciendo mal, o los demás sean mejor que tú, sino que simplemente no has aprendido lo que tienes que aprender para lograrlo y la única forma de corregirlo es seguir adelante.
Sigue aprendiendo, estudiando, leyendo, conociendo gente, viajando, todo esto logrará que al fin, cuando hayas aprendido lo que tengas que aprender, tengas éxito.
Si quieres conocer más de este tema y otros artículos empresariales sigue esta columna una vez al mes. Lo que hago es traducir las grandes prácticas empresariales en pequeños y prácticos artículos para que las puedas implementar en tu negocio inmediatamente.
Durante mi trayectoria como empresario, empleado y emprendedor, me he dado cuenta que el momento en el que tuve éxito en algo fue el mismo momento en el que perfeccioné el conocimiento de esa situación o proyecto.
Cuando las cosas no salen como yo quiero, es porque aún me falta mucho que aprender del tema; cuando por fin haya aprendido lo que hay que aprender, lograré hacerlo.
Es como cocinar un pastel, quizás tengas la mejor receta, pero hasta que no hayas realmente aprendido cómo cocinarlo ya sea viendo a otros, o intentando una y otra vez, leyendo otras recetas y comparando, etc., es cuando por fin aprenderás a hacerlo.
El momento en que logras hacer el pastel te darás cuenta que te faltaba mucho por aprender. Cosas como la temperatura adecuada, la altitud de la ciudad en la que te encuentras y otras cuestiones técnicas pero vitales que sólo aprenderás con la práctica, son las cosas que hacen que te des cuenta que aún no estabas listo.
Así que recuerda, cuando las cosas no salen como quieres o no tienes éxito en lo que haces, no es porque lo estés haciendo mal, o los demás sean mejor que tú, sino que simplemente no has aprendido lo que tienes que aprender para lograrlo y la única forma de corregirlo es seguir adelante.
Sigue aprendiendo, estudiando, leyendo, conociendo gente, viajando, todo esto logrará que al fin, cuando hayas aprendido lo que tengas que aprender, tengas éxito.
Si quieres conocer más de este tema y otros artículos empresariales sigue esta columna una vez al mes. Lo que hago es traducir las grandes prácticas empresariales en pequeños y prácticos artículos para que las puedas implementar en tu negocio inmediatamente.
Jorge Velasco "Somos muy emprendedores, pero no innovadores"
Jorge Velasco Tudela lleva más de tres décadas promoviendo la innovación en Bolivia a través de programas y proyectos en universidades y fundaciones. Desde hace 10 años impulsa el concurso Innova Bolivia, destinado a fomentar las buenas ideas en el campo tecnológico. Su experiencia en el campo lo han llevado a la conclusión de que en el país existe gran potencial de emprendimientos, pero no así de innovación. La razón: no se estimula la creatividad, no hay financiamientos para impulsar las buenas ideas y, si bien surgen algunas instituciones que fomentan estos emprendedurismos, no hay articulación entre ellas para tejer un ecosistema emprendedor boliviano. Por ello, lamenta que cientos de buenas ideas se quedan en el camino.
-¿Desde su experiencia en innovación y emprendimientos, cuál es su visión de estas dos campos en Bolivia?
- El Índice de Actividad Emprendedora, que el GEM aplica en más de 50 países en el mundo nos ha catalogado como un país emprendedor. En el último estudio, terminamos como terceros a nivel latinoamericano y sextos a nivel mundial. Somos un país extractivo, pero tenemos un 27,4 de la población dedicada a emprendimientos. Somos un país campeón en emprendimientos, pero al mismo tiempo somos coleros en innovación. La participación de los jóvenes que responden a iniciativas de concursos y ferias, en universidad e instituciones de apoyo, muestran su alto potencial en emprender, pero son emprendimientos e iniciativas de baja calidad, donde no existe mucha innovación, creo que es una de la agendas pendientes.
-¿Cuál es el parámetro que marca la diferencia entre emprendimiento e innovación?
-Para que haya innovación, debemos encontrar los elementos diferenciadores de nuevos productos, nuevos procesos, nuevos modelos negocios o mercados. Una de nuestras debilidades, además de la baja calidad de la educación, es la poca investigación. No se hace investigación en los colegios, universidades, y eso quita fuerza y valor a los emprendimientos. Los proyectos tienen un bajo perfil innovador. No tienen esa posibilidad de escalar como en otros países. En nuestro medio, el emprendedor es más por necesidad. Alguien que está desempleado se busca un poco de capital y compra un minibús, abre una tienda, el mismo puesto de venta de naranjas que el vecino, en vez de sacarle el jugo y procesarlo. Si hiciera esto último ya sería innovación.
-¿Cuáles son las principales causas? ¿Educación, financiamiento, difusión?
- Bueno, como dije antes, lo primero es la educación. En Bolivia, ni los colegios ni las universidades fomentan la investigación. Seguimos con la educación prusiana de repetición de contenidos donde la verdad es lo que dice el profesor. Hay que cambiar la educación que sólo promueve las ciencias exactas, como las matemáticas, la física, la química. La innovación surge de otras materias como la pintura, la música, las artes, donde los jóvenes empiezan a desarrollar el hemisferio derecho, que es la creatividad. La UMSA y otras universidades han empezado a fomentar estas áreas, pero ahora hay que transversalizar estas enseñanzas, y en todas las carreras debería haber materias de emprendedurismo.
-¿Apoyo institucional?
Es otro problema: ningún Gobierno de Bolivia ha sabido crear los ecosistemas que apoyan la innovación y el emprendimiento. Acabo de leer una noticia de que en Bolivia se demora hasta 50 días en tramitar la apertura de una empresa. Desde allí hasta crear un fondo de inversión de capital semilla para fomentar la innovación, nada de eso tiene el Gobierno. Tampoco hay una ley del emprendedor, que promueva la innovación, donde las empresas destinen un porcentaje de sus utilidades a crear un fondo para promover la innovación desde las universidades y desde las mismas empresas.
-¿Qué instituciones estimulan las innovaciones actualmente y con qué resultados?
-Hay algunas alcaldías. La de La Paz es una de las más activas, con concursos de incubación, pero no de base tecnológica, que es lo que nosotros hacemos. La Alcaldía de La Paz, parte de iniciativas empresariales.
Hay otras, como American, Nueva Economía, Funda Pro. Otra en Cochabamba, Hub7, muy comprometida en la incubación. Lamentablemente, muchas veces no estamos articulados. Nuestra principal función desde Innova es la sensibilización, promoción y difusión de estos concursos, desde el inicio, pero luego vienen la preincubación, la incubación, la puesta en marcha.
En estas fases, los actores estamos totalmente desarticulados. Una iniciativa importante es lograr eso, como lo han hecho otros países: Estados Unidos, Israel, Colombia, México, Brasil. En Europa, España. Todos los países han hecho de la coordinación un norte integrado de varias instituciones: empresa privada, universidad, Gobiernos en todas sus instancias. Aquí, no hay nada de eso.
-¿En Innova Bolivia, hasta qué parte de esa cadena apoyan?
- Hacemos todo. Lo fuerte es el tema del concurso. Llegamos a 47 de las 52 universidades del país. En la última versión, hemos llegado a 30 mil personas de la comunidad universitaria, entre docentes y alumnos, que es un logro importante a nivel universitario. Lo que hacemos es formar alumnos con visión emprendedora desde la cátedra. Tenemos una maestría, en convenio con la Universidad de Salamanca, para apoyar la formación de docentes en el área. Luego tenemos el concurso, donde promovemos la innovación en tecnología a través de la investigación. Y luego hacemos una etapa de preincubación, que es la validación, que también la hacemos nosotros, y luego vamos a la etapa de incubación. En la última versión, de las 1.200 ideas presentadas, 1.000 fueron universitarias y 200 de empresas en marcha. De las 1.000 ideas, se han premiado 12, y 10 están actualmente en mitad de la etapa, que es la creación del modelo de negocio, la validación. La idea es que se constituyan las empresas y finalmente buscarles el financiamiento. Para todo esto tenemos gente especializada, y en la parte de financiamiento recurrimos al sistema bancario y también estamos creando una red de inversionistas y más adelante tenemos la intención de crear un fondo para emprendedores. Estamos en toda la cadena, pero lo más fuerte es el concurso.
-En estas seis versiones ¿qué proyectos recuerda como los llamativos?
Recuerdo en la primera versión un proyecto que nació en la Facultad de Bioquímica y farmacia de la UMSA a partir de la extracción de los principios físico químicos del aceite esencial de la ch’illka, una hierba del altiplano con propiedades antinflamatarorias. Los investigadores ganaron el primer premio, y querían montar su propio laboratorio farmacéutico. Les hicimos dar cuenta de que no tenían la suficiente capacidad financiera para ello y los ayudamos presentando su idea a Laboratorios Lafar, y con ellos se hizo la alianza. El producto ya está en el mercado, que es justamente el objetivo de la Fundación Maya e Innova Bolivia. Otro proyecto fue el de una estudiante que presentó un proyecto de cómo fortalecer las capacidades de investigación en las universidades. Ganó el capital semilla, constituyó una empresa, y ahora es representante de varias instituciones empresariales del mundo que entregan laboratorios y equipos de investigación a las universidades. Tengo entendido de que a partir de su idea, ahora está facturando cerca de 3 millones de dólares. En la última versión, salió ganador Mamut, muy conocido n Cochabamba por hacer baldosas a partir de las llantas en desuso, El banco BISA le dio inicialmente un crédito de 50 mil dólares y nació la empresa. Ahora está dando un salto para irse al Parque Latinoamericano de Santa Cruz con proyectos ampliados (Ekoparques). Esos son proyectos exitosos, pero en el camino se han debido quedar cientos de proyectos por muchas razones. Primero porque no tuvieron financiamiento. En Innova Bolivia damos un premio sólo al primer y segundo lugar (un capital semilla de 4.000 o 5.000 dólares) y también porque seguimos con la mentalidad rentista, de conseguir un trabajo. Los muchachos cuando están en el concurso sueñan con tener su empresa, pero después tienen necesidades y comienzan a trabajar en otra empresa. El emprendimiento es muy duro en Bolivia.
SEMBLANZA
Jorge Velasco Tudela es ingeniero industrial con una maestría en Innovación y Desarrollo Empresarial de la Universidad de Salamanca y ha ejecutado varios proyectos e investigaciones sobre el tema en diferentes universidades del país.
Fue docente en Innovación y Desarrollo Empresarial en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Es investigador de la UMSA en un programa de Innovación y dirige un proyecto del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial en la misma institución.
Trabajó durante 30 años en el Grupo BISA, donde impulsó productos de servicios y programas de innovación.
Hace 15 años, participó en la creación de la Fundación Maya, que ya lleva una década impulsando el concurso Innova Bolivia, principal difusor de concursos de innovación a nivel nacional.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Consejos para mejorar la productividad y las ventas en tu empresa
El mexicano Alex Dey, considerado el motivador y experto en ventas más importante de América Latina y Estados Unidos, está en Santa Cruz y este lunes visitó las instalaciones del EL DEBER.
En nuestro set habló de los desafíos que se deben encarar para tener una productividad en aumento y lo importante que es la motivación en un trabajador para alcanzar las metas dentro de la empresa.
También se refirió a lo que se debe tener en cuenta para lograr un mejor cierre de ventas.
Mira la entrevista completa el próximo martes 8 de noviembre en la revista DINERO del Diario Mayor y en nuestro portal web.
martes, 1 de noviembre de 2016
El dilema del prisionero o cómo el propio interés afecta al grupo
Casi todos conocemos la película ganadora de cuatro premios Óscar Una mente maravillosa (protagonizada por Russell Crowe) que cuenta la vida de John Forbes Nash, ganador del Premio Nobel de Economía en 1994 por su contribución a la Teoría de Juegos.
Esta teoría define estrategias óptimas con modelos matemáticos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos. Fue mi asignatura favorita en la universidad y logré obtener la máxima calificación. Los economistas por lo general explicamos el pasado y a veces predecimos el futuro. Una de las herramientas más importantes para lograrlo es el equilibrio de Nash.
El ejemplo más conocido es el dilema del prisionero: dos delincuentes en celdas separadas se enfrentan a la misma oferta. Si ambos confiesan el asesinato, cada uno cumplirá diez años de cárcel. Si uno niega el crimen mientras el otro confiesa, entonces el informante se queda libre mientras que el otro permanecerá diez años en prisión. Y si ambos permanecen en silencio, cada uno de ellos estará sólo un año encerrado.
Está claro que la mejor opción para los dos es permanecer callados, aunque también es la más arriesgada (si el compañero le traiciona, pasará mucho tiempo en la cárcel). No obstante, aunque para el bien común lo mejor es que cooperen, al final traicionar es lo que minimiza pérdidas, pues ofrece la posibilidad de salir libre o, en el peor de los casos, de tener una condena menor si el compañero también confiesa.
El equilibrio de Nash ayuda a los economistas a entender cómo las decisiones que son buenas para el individuo pueden ser terribles para el grupo. Esta tragedia explica la sobrepesca en los mares y por qué emitimos demasiado carbono a la atmósfera. Pero también ayuda a los políticos a encontrar soluciones a problemas difíciles.
En 2000, el Gobierno británico vendió sus licencias 3G para móviles por 35.400 millones de dólares. Su truco consistió en tratar la subasta como un juego y modificar las reglas para que los licitadores hicieran ofertas alcistas. El equilibrio de Nash sustenta la microeconomía moderna porque permite a los economistas elegir a ganadores y perdedores. Es fácil ver el porqué.
Hace unos días me detuve en el Museo del Prado a ver un cuadro de Goya: Saturno devorando a un hijo. Es la representación del miedo a perder el poder. En la mitología griega, cuando Saturno pensó que sus hijos podrían destronarle en el futuro, ordenó a su esposa Cibeles que se los trajera para matarlos, pero uno de ellos (Júpiter) logró vencerle.
Análogamente, hace años Kobe Bryant lanzó un órdago a Los Angeles Lakers que acabó con Shaquille O’Neal ya que exigió al club de la NBA que se decantara por uno de los dos.
Recientemente en su retirada Bryant se arrepintió: "Yo era un idiota cuando era un muchacho”.
Su egoísmo perjudicó al club y O’Neal manifestó: "Definitivamente, yo no quería irme de LA, pero ya sabes cómo tienes que hablar cuando estás en negocios”. O’Neal incluso ha dicho que, de haberse quedado en el quinteto angelino, habrían ganado varios campeonatos más.
Algo parecido sucede en las empresas en la actualidad. A pesar de que un buen líder debe procurar captar el mejor talento para la organización en la que trabaja, por desgracia muchos directivos prefieren descartar a los profesionales muy cualificados por miedo a que les quiten protagonismo y les desplacen en el futuro.
Es un claro ejemplo de que el interés personal afecta al de la compañía. Por ello traigo a colación una de mis frases favoritas de Steve Jobs: "No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer”.
Esta teoría define estrategias óptimas con modelos matemáticos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos. Fue mi asignatura favorita en la universidad y logré obtener la máxima calificación. Los economistas por lo general explicamos el pasado y a veces predecimos el futuro. Una de las herramientas más importantes para lograrlo es el equilibrio de Nash.
El ejemplo más conocido es el dilema del prisionero: dos delincuentes en celdas separadas se enfrentan a la misma oferta. Si ambos confiesan el asesinato, cada uno cumplirá diez años de cárcel. Si uno niega el crimen mientras el otro confiesa, entonces el informante se queda libre mientras que el otro permanecerá diez años en prisión. Y si ambos permanecen en silencio, cada uno de ellos estará sólo un año encerrado.
Está claro que la mejor opción para los dos es permanecer callados, aunque también es la más arriesgada (si el compañero le traiciona, pasará mucho tiempo en la cárcel). No obstante, aunque para el bien común lo mejor es que cooperen, al final traicionar es lo que minimiza pérdidas, pues ofrece la posibilidad de salir libre o, en el peor de los casos, de tener una condena menor si el compañero también confiesa.
El equilibrio de Nash ayuda a los economistas a entender cómo las decisiones que son buenas para el individuo pueden ser terribles para el grupo. Esta tragedia explica la sobrepesca en los mares y por qué emitimos demasiado carbono a la atmósfera. Pero también ayuda a los políticos a encontrar soluciones a problemas difíciles.
En 2000, el Gobierno británico vendió sus licencias 3G para móviles por 35.400 millones de dólares. Su truco consistió en tratar la subasta como un juego y modificar las reglas para que los licitadores hicieran ofertas alcistas. El equilibrio de Nash sustenta la microeconomía moderna porque permite a los economistas elegir a ganadores y perdedores. Es fácil ver el porqué.
Hace unos días me detuve en el Museo del Prado a ver un cuadro de Goya: Saturno devorando a un hijo. Es la representación del miedo a perder el poder. En la mitología griega, cuando Saturno pensó que sus hijos podrían destronarle en el futuro, ordenó a su esposa Cibeles que se los trajera para matarlos, pero uno de ellos (Júpiter) logró vencerle.
Análogamente, hace años Kobe Bryant lanzó un órdago a Los Angeles Lakers que acabó con Shaquille O’Neal ya que exigió al club de la NBA que se decantara por uno de los dos.
Recientemente en su retirada Bryant se arrepintió: "Yo era un idiota cuando era un muchacho”.
Su egoísmo perjudicó al club y O’Neal manifestó: "Definitivamente, yo no quería irme de LA, pero ya sabes cómo tienes que hablar cuando estás en negocios”. O’Neal incluso ha dicho que, de haberse quedado en el quinteto angelino, habrían ganado varios campeonatos más.
Algo parecido sucede en las empresas en la actualidad. A pesar de que un buen líder debe procurar captar el mejor talento para la organización en la que trabaja, por desgracia muchos directivos prefieren descartar a los profesionales muy cualificados por miedo a que les quiten protagonismo y les desplacen en el futuro.
Es un claro ejemplo de que el interés personal afecta al de la compañía. Por ello traigo a colación una de mis frases favoritas de Steve Jobs: "No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer”.
La inversión y el concepto de eficiencia
Los profesionales del área de Ciencias Económicas y Empresariales se forman en base a conceptos tales como necesidades, utilidad, eficiencia, recursos, producción, administración, beneficios y otros cuyos significados posiblemente no sean bien comprendidos por la gente que no tiene esa formación. Hoy haremos un análisis que resulta de la conjunción de varios de estos términos dentro del ámbito de la vida cotidiana.
Las necesidades son el motor que genera la actividad que llamamos ‘trabajo’. El ser humano trabaja para generar recursos que le permitan satisfacer dichas necesidades (consumo), y cada persona trata de satisfacer sus necesidades “de la mejor manera posible”, vale decir que trata de elevar al máximo nivel su satisfacción.
En ese sentido, se puede establecer que cada ser humano debe ser eficiente en el empleo de sus recursos. Por otro lado, los empresarios deben también ser eficientes en el uso de sus recursos productivos para generar el máximo nivel de producción posible y así optimizar sus beneficios.
Por tanto, se puede afirmar que la eficiencia está en el hecho de obtener los mejores resultados posibles al emplear los recursos que se tienen, que por cierto siempre serán escasos frente a la enorme cantidad de necesidades que se presentan cada día, desde el punto de vista individual.
Desde la perspectiva de la vida en sociedad, es posible identificar otro tipo de necesidades, las necesidades colectivas, entre las cuales podemos citar como las más importantes: educación, salud, seguridad ciudadana interna y externa, infraestructura urbana, infraestructura vial. La importancia de cada una de ellas se podrá establecer de acuerdo a la “demanda social” que se genera alrededor de cada necesidad.
Una de las variables macroeconómicas de mayor relevancia en el desempeño de una economía es la inversión en sus dos vertientes: privada y pública. En condiciones normales, la inversión privada es la que debiera generar fuentes de empleo.
La inversión pública es la parte del gasto que realiza el Gobierno en la construcción de infraestructura educativa (escuelas, colegios), de salud (hospitales), seguridad ciudadana, caminos, carreteras y otras. Además, se invierte en equipamiento para su funcionamiento. Según información oficial, hay un crecimiento notable en cuanto al monto invertido en cada gestión, lo que nos induce a pensar que año tras año esta inversión constituye uno de los factores más importantes en el crecimiento económico de nuestro país.
Ahora bien. Si mantenemos la lógica de la eficiencia respecto a la utilización de recursos, no hay que olvidar que la mayor parte de los fondos que son destinados a la inversión pública provienen del cobro de impuestos a los ciudadanos del país; por esta razón, nos asiste el derecho de preguntarnos si nuestros recursos se invierten de forma eficiente. Si esto no ocurre en la realidad, se estaría incurriendo en lo que Musgrave denomina “pérdida de eficiencia”.
La eficiencia de la inversión pública consiste en utilizar los recursos de manera tal que se pueda satisfacer las necesidades colectivas de la mayor cantidad de ciudadanos posible.
Se debe tener en cuenta que existe una relación directa entre la inversión y el nivel de satisfacción de las necesidades; por ejemplo, más escuelas y colegios representan mayor cobertura para estudiantes, lo que eleva el nivel de educación. Si se construyen más hospitales, mejora el nivel de atención a la gente; a mayores niveles de educación y salud, mejores posibilidades para mejorar el nivel de vida de la gente.
En este punto, de manera intuitiva se puede hacer una evaluación de la inversión pública en base a las cifras que proporciona el Gobierno. En un criterio personal, considero que se ha incurrido en pérdida de eficiencia de la inversión pública por la forma en que se hace gestión política. Dejo a criterio del lector decidir si la construcción de más campos deportivos se puede calificar como gestión eficiente.
Las necesidades son el motor que genera la actividad que llamamos ‘trabajo’. El ser humano trabaja para generar recursos que le permitan satisfacer dichas necesidades (consumo), y cada persona trata de satisfacer sus necesidades “de la mejor manera posible”, vale decir que trata de elevar al máximo nivel su satisfacción.
En ese sentido, se puede establecer que cada ser humano debe ser eficiente en el empleo de sus recursos. Por otro lado, los empresarios deben también ser eficientes en el uso de sus recursos productivos para generar el máximo nivel de producción posible y así optimizar sus beneficios.
Por tanto, se puede afirmar que la eficiencia está en el hecho de obtener los mejores resultados posibles al emplear los recursos que se tienen, que por cierto siempre serán escasos frente a la enorme cantidad de necesidades que se presentan cada día, desde el punto de vista individual.
Desde la perspectiva de la vida en sociedad, es posible identificar otro tipo de necesidades, las necesidades colectivas, entre las cuales podemos citar como las más importantes: educación, salud, seguridad ciudadana interna y externa, infraestructura urbana, infraestructura vial. La importancia de cada una de ellas se podrá establecer de acuerdo a la “demanda social” que se genera alrededor de cada necesidad.
Una de las variables macroeconómicas de mayor relevancia en el desempeño de una economía es la inversión en sus dos vertientes: privada y pública. En condiciones normales, la inversión privada es la que debiera generar fuentes de empleo.
La inversión pública es la parte del gasto que realiza el Gobierno en la construcción de infraestructura educativa (escuelas, colegios), de salud (hospitales), seguridad ciudadana, caminos, carreteras y otras. Además, se invierte en equipamiento para su funcionamiento. Según información oficial, hay un crecimiento notable en cuanto al monto invertido en cada gestión, lo que nos induce a pensar que año tras año esta inversión constituye uno de los factores más importantes en el crecimiento económico de nuestro país.
Ahora bien. Si mantenemos la lógica de la eficiencia respecto a la utilización de recursos, no hay que olvidar que la mayor parte de los fondos que son destinados a la inversión pública provienen del cobro de impuestos a los ciudadanos del país; por esta razón, nos asiste el derecho de preguntarnos si nuestros recursos se invierten de forma eficiente. Si esto no ocurre en la realidad, se estaría incurriendo en lo que Musgrave denomina “pérdida de eficiencia”.
La eficiencia de la inversión pública consiste en utilizar los recursos de manera tal que se pueda satisfacer las necesidades colectivas de la mayor cantidad de ciudadanos posible.
Se debe tener en cuenta que existe una relación directa entre la inversión y el nivel de satisfacción de las necesidades; por ejemplo, más escuelas y colegios representan mayor cobertura para estudiantes, lo que eleva el nivel de educación. Si se construyen más hospitales, mejora el nivel de atención a la gente; a mayores niveles de educación y salud, mejores posibilidades para mejorar el nivel de vida de la gente.
En este punto, de manera intuitiva se puede hacer una evaluación de la inversión pública en base a las cifras que proporciona el Gobierno. En un criterio personal, considero que se ha incurrido en pérdida de eficiencia de la inversión pública por la forma en que se hace gestión política. Dejo a criterio del lector decidir si la construcción de más campos deportivos se puede calificar como gestión eficiente.
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