viernes, 24 de febrero de 2017

Joao Claudio Guetter: “América Latina es un área clave de expansión de Midea”



La multinacional empresa china Midea, líder mundial en aires acondicionados y electrodomésticos en más de 150 países, anunció que invertirá 30 millones de dólares en la expansión de sus negocios en Latinoamérica y Centroamérica.

Desde el Pullman Hotel en Miami (EEUU), donde se efectuó el anuncio oficial, el director ejecutivo de esta empresa, el brasileño Joao Claudio Guetter, expuso que se pretende reforzar la presencia en el mundo de esta empresa líder en comercialización de electrodomésticos de línea blanca para el hogar a escala mundial.


Puntualmente, ¿qué productos vende y produce Midea?
Aires acondicionados, climatizadores, aspiradoras, hornos eléctricos, hervidores eléctricos, heladeras, lavarropas, secarropas, lavavajillas, es decir, toda una línea completa de electrodomésticos y portátiles. Pero para comprenderlo mejor, es preciso conocer cómo surgió y creció hasta ser hoy parte de las 500 empresas más grandes del planeta.
En 1968, al comenzar, eran 23 residentes de la calle Beijiao, quienes con un capital de 5.000 yuanes construyeron la planta con sus propias manos en un espacio de 20 metros cuadrados y comenzaron a producir con mucho esfuerzo, utilizando solo equipos manuales.
En 1980, la compañía se expandió de manera rápida y exponencial, y para ese año su planta de producción en la ciudad de Beijiao alcanzó los 20.000 metros cuadrados. En 1981, Midea ingresó en el ritmo de una industria en constante evolución: la de los electrodomésticos. Ahora, desde Miami, ampliamos operaciones en el Caribe y Latinoamérica.


_ ¿De qué manera se puede reflejar el cambio de la empresa desde que dejó de utilizar equipos manuales para ingresar a la etapa de alta industrialización?
La compañía ahora tiene ingresos anuales de más de 24.000 millones de dólares, posee una veintena de fábricas y cuenta con una planilla de 124.000 empleados en todo el mundo.
Y ahora, con este lanzamiento en Miami, refuerza su objetivo de lograr un área clave para su estrategia de expansión global, la región de Latinoamérica y el Caribe, que en 2016 mostraron un récord de acogida. La venta alcanzó un volumen de 12 millones de unidades. Una buena señal para avanzar con mayor vigor en esta región. Nuestra meta es reforzar aún más la marca a escala mundial y el posicionamiento de los productos con la última tecnología y calidad


_ ¿Por qué se hace el lanzamiento del plan de expansión en Miami?
La sede de esta nueva operación fue elegida por su ubicación geográfica, facilidad de encontrar profesionales bilingües y la proximidad a los clientes que tienen oficinas en la ciudad, ya que compran directamente de los exportadores en Miami.


_ ¿En qué países de Latinoamérica ya está presente la firma industrial?
Actualmente Midea está presente en Brasil, Argentina y Chile, a través de la empresa estadounidense Carrier.


_ ¿Existe un plan de instalar un centro en Bolivia?
En la práctica estamos presentes en Bolivia, pero no como administración directa, sino mediante tres potenciales comercios que como clientes adquieren los productos y los colocan en ese mercado.
_ ¿Qué método o estrategia se aplicará en este emprendimiento?
La estrategia consistirá en introducir gradualmente los productos a un calendario de lanzamientos. Eso despierta expectativa. Y para ganar a los consumidores locales, vamos a desarrollar una línea de productos diferenciados, los cuales ofrecerán las características peculiares de cada país.


Es un procedimiento sustentado en el servicio, para atender lo que la gente necesita. Para entrar a un determinado mercado se desarrolla una serie de estudios para conocer e indagar las necesidades, gustos y preferencias del consumidor local, y de esta manera desarrollar productos que estén en sintonía con las necesidades.
Midea incorporará a su comercio una línea de ropa. Los productos serán traídos de fábricas en China y Brasil


lunes, 13 de febrero de 2017

Gonzalo Chavéz: “Es hora de ajustar la economía para crecer más y mejor”



EVALUACIÓN | CHÁVEZ ALERTA SOBRE LOS RIESGOS DE QUE LAS AUTORIDADES MANTENGAN UNA POLÍTICA ECONÓMICA INSOSTENIBLE EN TIEMPOS DE UNA RADICAL BAJA DE INGRESOS. REMARCA LOS CRECIENTES NÚMEROS ROJOS EN LOS INDICADORES Y LLAMA A CORREGIR EL RUMBO.

Conocido por su estilo didáctico para hacer la economía más comprensible y amena, Gonzalo Chávez conversó con OH! sobre la situación boliviana. Realiza en esta charla una tomografía a un paciente con síntomas preocupantes, un chequeo a un avión que agota combustible. Asegura que “estamos en crisis”.



OH!: ¿La bonanza boliviana de la pasada década fue más mérito de los gobernantes o más inercia de la coyuntura internacional de precios de las materias primas?

Es un periodo que lo vamos a evaluar como uno de los mejores que ha tenido la historia económica de Bolivia. Hubo una fuente de recursos significativa. Alguna gente asegura que hubo 60 mil millones de dólares adicionales, otra asegura que fueron 80 mil millones. Este cálculo toma en cuenta sólo exportaciones adicionales de 11 años, si se suma inversión extranjera directa o si se añade las remesas el valor aumenta. Pero fue un periodo áureo en términos de bonanza externa, el dinero vino de afuera. Cuando uno compara este tipo de periodos, probablemente pasó algo semejante en los años 70. Esa vez igualmente los precios de los minerales fueron elevados y se inició la venta de gas a Argentina.

Ha sido un periodo en el que hubo los recursos y los ahorros internos que siempre habíamos reclamado tener, pero que también fueron los recursos menos bien utilizados. Se consolidó el viejo modelo primario exportador depredador del medio ambiente. Probablemente la historia lo juzgue así.



OH!: ¿Por qué?

Porque se alinearon los astros a favor del país: tuvimos una disponibilidad fabulosa de recursos externos. Hubo un cambio de ciclo político radical en relación al pasado, como para escribir una nueva página en blanco. Hubo un apoyo social y político significativo. Las causas justas, en términos de menos pobreza, más inclusión social, mayor desarrollo económico, estaban en la agenda. Sin embargo, fue una situación que no fue aprovechada de la mejor manera posible. Las causas justas fueron defendidas con viejas ideas, repitiendo el modelo primario exportador de los años 40 y 50. Se confundió músculo con gordura porque hubo una burbuja de consumo muy grande, pero no hubo desarrollo del músculo productivo. Se desperdició la plata.

Eso lo vemos 11 años después cuando el sector externo, que constituyó el elemento central de la bonanza, comienza a retroceder. En este instante el país está perdiendo por año alrededor de 4.000 millones de dólares, pero no tenemos un solo sector alternativo del que se pueda decir: “Bueno, no se preocupen, perdemos 4.000 millones por la caída de precios de las materias primas, pero aquí está el sector manufacturero, aquí está el sector industrial, aquí está el sector de tecnología…que compensarán lo que se perdió”. Ni siquiera se puede pensar en 100 millones de dólares de nuevas exportaciones no tradicionales.



OH!: En ese contexto ahora hay déficit, baja de reservas internacionales, baja de ingresos, etc. ¿Qué tan cerca nos hallamos de una crisis?

Primero definamos qué es una crisis. Apelaré a la medicina. ¿Cuándo comienza la crisis? ¿Cuando uno está con la enfermedad terminal, al borde de la muerte? ¿Cuando está comprometido algún órgano del cuerpo? ¿O empieza la crisis cuando los síntomas aparecen? Yo pienso que se ve una crisis cuando los síntomas comienzan.

Hoy ya la economía boliviana tiene síntomas de una crisis muy complicada: déficit comercial de más de 1.200 millones de dólares, asociados a una baja significativa de nuestras exportaciones por la caída de precios de los minerales, el gas y la soya. Tenemos un déficit público que ya acumula cifras elevadas desde hace cuatro años: el 2014 fue 3,5% del Producto Interno Bruto; el 2015, 6%; el 2016, 6,6%; y se prevé que para 2017 sea 7,8%. Se suma a esos dos problemas centrales una apreciación del tipo de cambio real fuerte. Según el Fondo Monetario Internacional, estaríamos entre el 35 y 40% de apreciación cambiaria.

Hay una pérdida importantísima de Reservas Internacionales porque frente a la crisis internacional el Gobierno ha respondido con un keynesianismo tradicional: el aumento del gasto e inversión pública, reactivando la demanda interna, pero quemando significativamente nuestros ahorros. En dos años las Reservas bajaron de casi 15 mil millones de dólares a menos de 10 mil millones. También la deuda externa ha subido y se han tocado los recursos del sistema de pensiones. Y esa es una mala señal hacia la gente. Ése es el diagnóstico de los problemas que se deben corregir. Estamos en crisis.



OH!: ¿Y es ya previsible un colapso, un desvanecimiento de ese hipotético paciente con síntomas de una crisis? ¿Es previsible otro tiempo de inflación o sobreendeudamiento?

Ojalá que no, lo importante ahora es alertar y actuar. Si los indicadores básicos del cuerpo económico dicen que hay problemas, no se puede seguir con eso de “meterle nomás”. Si vamos a otra figura, no es hacer que el avión siga volando y quemando reservas internacionales, forzando demasiado en las finanzas públicas, cuando ya es hora de un aterrizaje más suave, el crecimiento debería estar en torno de 3%.

Comencemos cortando los excesivos gastos públicos, especialmente propaganda y burocracia. Los cortes deben ser de cirujano y no de carnicero. Habrá que seleccionar muy bien hacia dónde irá la inversión pública productiva y de apoyo social, existen muchos proyectos innecesarios, como los palacios. También negociar con el sector privado el tema de costos laborales. En suma, es hora de ajustar la economía boliviana a un momento en el que los precios de las materias primas están a la baja. Y no hay que pensar simplemente que esto se va a pasar y rezar que suban los precios de las materias primas.



OH!: ¿Cuál la razón para que el Gobierno esté forzando la maquinaria y no proceda aún a esos ajustes?

Por criterios políticos. Porque en gran medida el Gobierno ha hecho de la burbuja macroeconómica el elemento más importante de su gestión, y es clave para intentar reelegirse el 2019. Es decir, cuando uno ve la fotografía macroeconómica, sin duda, los indicadores han sido relevantes. Pero cuando uno analiza la tomografía del cuerpo económico, va a encontrar que el país no ha cambiado radicalmente en su estructura. Verá que la productividad sigue siendo muy baja, que la diversificación productiva no existe. Al contrario, se ha ido en dirección hacia la reprimarización de la economía. Se descubre que siguen presentes los subsidios al diésel o a la harina. Se halla que no hubo integración entre los sectores y que, a pesar de que hubo inversión importante en infraestructura, esta no está conectada a polos de desarrollo.

También se observará que ha habido una hinchazón de consumo, el país tuvo más riqueza pero no se desarrolló.



OH!: ¿Qué me dice de las comparaciones frente a otras etapas históricas? Eso resulta frecuente en diversos documentos y discursos del Gobierno como demostración de su éxito.

El último informe presidencial llegó al paroxismo en eso de las comparaciones cuando elige 180 años de historia y dice que hizo más en 11 años. Son comparaciones políticas poco consistentes. Son puntos de comparación que, para ser válidos, tendrían que usar contextos parecidos. Veamos por ejemplo el crecimiento del PIB. Se podría seleccionar, sin ir muy lejos, los años 70, los años 94 al 98, y el periodo posterior a 2006. Fueron periodos con booms de las materias primas o fuerte inversión extranjera directa. Y al comparar, en los 70 la tasa de crecimiento promedio fue 5,5%; entre el 94 y el 98, 4,8%; y entre 2006 y 2014 fue 4,9%. Por lo tanto, no se ve grandes cambios en la tendencia de crecimiento de largo plazo.





OH!: ¿Y si se compara con otros países?

Para reforzar que esto se debe a un contexto fabuloso vale recurrir al caso de Perú. En el mismo periodo creció a un promedio del 7% y tuvo un modelo económico exactamente opuesto al boliviano. Entonces no es el modelo, sino el contexto. Incluso a Perú le fue mejor. Y lo mismo se puede decir de Paraguay.



OH!: ¿Qué aciertos tuvo el modelo boliviano?

Hubo mejoras en el tema de distribución de ingresos, igualmente los bonos, y algunas inversiones en infraestructura han sido importantes. Sin embargo, no se puede olvidar que ésta era la gran oportunidad para cambiar el modelo de desarrollo, para plasmar el sueño de convertirnos en un país mucho más diversificado. Pero se repitió el sueño de nuestros abuelitos en los años 40 ó 50: el modelo de industrialización “de” los recursos naturales, la idea de que Bolivia, con un retraso de 200 años, sea un día como Inglaterra. Pasaremos del hierro, al lingote, al clavo, a la calamina y finalmente al automóvil.

Pero tomemos el ejemplo de Finlandia (una país que hace 50 años solo exportaba madera), si ellos hubieran seguido el modelo de industrialización boliviano hubiera terminado produciendo muebles de lujo, generado valor sobre la misma actividad, pero no serían una potencia tecnológica. En este país, hubo un momento en el que cambió del concepto de la industrialización “de” los recursos naturales por el de la industrialización “para” los recursos naturales. El modelo del “para” piensa en la diversificación productiva en las ramas que van creciendo del tronco central, tecnología, comunicación, software. En Bolivia se perdió la oportunidad de hacer un gran cambio productivo vinculado a innovación a tecnología, al desarrollo productivo integral, a partir de la industrialización “para” el gas o minería. Lamentablemente, 11 años después de esa hinchazón de consumo vinculado a las materias primas, vemos que el cuerpo económico sigue siendo igual que hace 200 años. Su producción es primaria en un 80% y su sociedad es rentista. El Estado ha organizado nuevamente las corporaciones y les ha distribuido rentas. Esos grupos corporativos le dan lealtad política. La sociedad se ha corporativizado.



OH!: ¿Por dónde tendría que venir la terapia, probablemente dolorosa, para tratar al paciente y evitar que la crisis se agrave? ¿O, si vamos a la otra figura, qué hacer primero para evitar que el avión se estrelle?

En el corto plazo se debe frenar el déficit público. Un déficit público de 7,8% es insostenible. El Gobierno tiene demasiados gastos corrientes en propaganda, en viajes, gastos excesivos, dispendiosos que debe cortar. También se debe hacer algo para reducir el déficit comercial. El otro factor es el tipo de cambio. Es muy complicado. Probablemente, el Gobierno no se anime a devaluar, pero a veces ocurre que quien devalúa es la gente. La gente ya no cree que ese cambio es sostenible y comienza a cambiar sus bolivianos en dólares. Este es una gran problema, que ojalá no ocurra.

Ahora nunca es tarde buscar una diversificación real del aparato productivo, la agenda 2025 es más de lo mismo, como decía Lenin, es electrificación mas soviets. Las soluciones de largo plazo ya no están en la Pachamama, sino en la nube del internet. Eso significa apostar a la creatividad, innovación, a las economías creativas, a los territorios inteligentes, a la exportación de servicios, todo lo anterior implica plantear que el elemento central de la producción ya no son las materias primas y sí el capital humano. Es hora de ajustar la economía para buscar bases más sostenibles y diversificadas para el crecimiento y el desarrollo económico respetando el medio ambiente.



Perfil

GONZALO CHÁVEZ ÁLVAREZ

Tiene estudios doctorales en la Universidad de Manchester (Inglaterra). Ha logrado tres maestrías: en Administración Pública (Universidad de Harvard), en Política Económica (Universidad de Columbia de la ciudad de Nueva York) y en Economía y Relaciones Internacionales (Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro -PUC/RJ). Es economista de la PUC/RJ. En la actualidad ejerce como Director de la Escuela de la Producción y la Competitividad de la Universidad Católica Boliviana San Pablo.


Víctor H. Ayllón. El presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana ‘Queremos que el mercado farmacéutico boliviano se norme de manera seria’



Cifabol es una institución presente en el país desde 2000 que cuenta con cámaras departamentales en Cochabamba y Santa Cruz y que aglutina a 19 empresas. “Tenemos afiliados casi al 90% de todos los laboratorios nacionales”, destaca Víctor Hugo Ayllón.

— ¿Cuáles son los objetivos principales de Cifabol?

— Representar a nuestros afiliados ante los diferentes organismos internacionales, defender el cumplimiento de la normativa, proponer y participar en la revisión de la legislación nacional, recopilar y difundir entre los afiliados y la opinión pública la información relativa al sector y, principalmente, generar las condiciones para el desarrollo de la industria farmacéutica en Bolivia.

— ¿Cuál es la situación actual del rubro?

— Sentimos la desaceleración de la economía en 2016. Hemos tenido mejores resultados en 2014 y 2015, pero la evolución ha sido positiva.

— ¿A cuánto ascienden las inversiones en el sector en los últimos años?

— En los últimos cinco años hemos invertido unos $us 400 millones. Todos esos recursos han generado una capacidad de producción muy importante y una capacitación del personal en el área que nos permitirá seguir creciendo y cumplir con las buenas prácticas que se aplican en el sector (...). Esta es una de las industrias mejor desarrolladas porque es la más fuertemente regulada. Cuando producimos medicamentos no nos podemos equivocar. Así que en este último tiempo las inversiones nos han llevado a tener un sector muy fuerte, equipado con tecnología de punta, con certificación de buenas prácticas.

— ¿Y cómo ha incidido esto en la economía de la industria?

— Somos sin duda los mayores proveedores del mercado de seguridad social de corto y mediano plazo y del sector público, en el que tenemos una participación de mercado de más del 70%. En el sector privado nuestra participación se ve un poco más restringida, estamos más o menos en el 30%, siendo que los importadores participan en ese rubro con el 70%. Este es uno de los aspectos que identificamos como una oportunidad para la industria nacional.

— ¿Por qué una oportunidad?

— (Porque es posible) manejar un mercado más sano en términos de participación más equitativa, lo que sucede en los países vecinos (...). No es que la industria local no pueda abastecer el mercado privado, es que las condiciones que hay para la importación de medicamentos son muy favorables y muy sencillas de cumplir en Bolivia. No es posible decir que podemos fabricar todos los productos o que los importadores pueden abastecer todo el mercado, una convivencia sana es lo ideal. ¿Por qué?, porque hay tecnología de punta que no tenemos, por decir vacunas, productos oncológicos y retrovirales (...). En lo que nosotros podemos abastecer en el mercado buscamos condiciones favorables y de equidad para no ser tan vulnerables y no estar expuestos a un indiscriminado ingreso de productos importados. Otros países protegen su industria, tienen barreras arancelarias y paraarancelarias que no permiten que la importación sea indiscriminada y es lo que nosotros buscamos para nuestro mercado.

— ¿Cuál es la fortaleza de los laboratorios bolivianos?

— Antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios, jarabes y antigripales, que son los que más se demanda en el mercado.

— ¿Cuánto representan las importaciones de medicamentos?

— Éstas han ido creciendo. El año pasado pasaron los $us 210 millones, un récord.

— ¿Cuáles son los medicamentos más falsificados?

— Antigripales, jarabes, analgésicos, antibióticos, hay de todo, pero principalmente los que se demandan en mayor cantidad.

— ¿Qué condiciones necesita el sector para mejorar?

— Condiciones favorables en términos de regulación de las importaciones, que se norme el mercado de manera seria para que no nos encontremos en nuestro país con tanto producto ilícito y sin registro sanitario. (En Bolivia) el arancel es 0% (para la importación de medicamentos), en otros países es de 25% (...). No queremos protección indiscriminada por ser nacionales, solo condiciones para ser competitivos en el mercado.

Perfil

Nombre: Víctor Hugo Ayllón

Profesión: Administrador de empresas

Cargo: Presidente de la Cifabol

Gestor experimentado

Obtuvo su licenciatura en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y efectuó un diplomado en Gestión y Evaluación de Proyectos en la Universidad de Chile. Cuenta con 30 años de experiencia en la industria farmacéutica nacional. Actualmente, desempeña los cargos de Gerente Regional en Droguería Inti y presidente —por segunda gestión consecutiva— de la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol). La entidad privada, fundada hace 17 años, está conformada por los laboratorios Albus, Alcos, Alfa, Bago, Cofar, Crespal, Delta, Farcos, IFA, Ifarbo, Inti, Lafar, Laqfagal, Minerva, Praxair, Sigma, Terbol, Vita y la Industria Algodonera Textil (Inaltex).


Sebastián Hurtado: “Que se concrete la vía a Puerto Busch”


La autoridad se mostró satisfecha por la nueva factoría, a la que considera clave para cambiarle la cara a la economía del lugar.


_ Hoy es un día histórico para Puerto Suárez. ¿Cómo califica la puesta en marcha de esta infraestructura?
Inaugurar un emprendimiento de esta envergadura nos llena de satisfacción y nos da la esperanza de que tendremos mejores días para la región. De un tiempo a esta parte no ha habido el crecimiento a galope que pensábamos que podía haber, pero medianamente lo estamos logrando con empresas de esta naturaleza y los agroindustriales. Se ve un crecimiento en la provincia Germán Busch. Con la producción de la cementera que producirá inicialmente unas 50.000 bolsas día, además que tendrá la materia prima (clínker), habrá más ganancias.


_ ¿Cuál es el impacto que generará a las arcas del municipio?
Nosotros, como gobierno municipal, queremos atraer la inversión local y extranjera, por ello damos todos los beneficios necesarios a los privados. Primero esta planta debe hacerse fuerte y el día de mañana podamos tener todo el beneficio económico que buscamos. Ellos ganarán dinero por su esfuerzo de inversión, de más de 220 millones de dólares y no-sotros queremos crecer conjuntamente con ellos.


Hay que ser claros, si en su mejor momento la planta generó más de 1.000 empleos, ahora solo se quedarán unos 350 empleados. Es importante y hay que esperar un tiempo para saber el grado de impacto que tendrá el emprendimiento.


_ Hemos observado que han hecho algunos pedidos al presidente. ¿Cuáles son sus demandas?
Hemos hecho una veintena de pedidos al presidente Morales, pero todo está concentrado en uno solo: el proyecto carretero al único puerto soberano de salida al Atlántico. Nos faltan 53 km para llegar con la doble vía al puerto Busch. Tiene 8 metros de ancho y 135 km de longitud. Ya hemos exportado 3.000 toneladas de hierro en noviembre de 2016 por la hidrovía y ahora estamos a punto de exportar otra carga. Nosotros queremos ser parte de este proyecto y estamos dispuestos a hacer el esfuerzo. Necesitamos 10 millones de dólares más para concluir este proyecto carretero. Si logramos esto, tendremos mejores días.


_ ¿Qué otros proyectos están pendientes?
Si concretamos Puerto Busch vamos a buscar administrar y ser socios del puerto. Tenemos ofertas de la empresa privada, pero necesitamos llegar con la vía caminera. También pedimos reactivar el proyecto Mutún, que es muy importante para el país.
Ahora, los que más aportan al desarrollo de Puerto Suárez son Itacamba, Zoframaq, FO y los agroindustriales


miércoles, 8 de febrero de 2017

Líderes empresariales enfrentan un enorme déficit de confianza



Directores ejecutivos: es hora de callarse. Su pública pretensión y ruidoso cabildeo no están ganando la batalla por restaurar la confianza en los negocios. De hecho, incluso puede que estén ayudando a perderla.

En la víspera del Foro Económico Mundial de Davos — un espacio seguro en el que muchos directores ejecutivos pueden opinar sobre el estado del mundo — su credibilidad está bajo fuego. Repetidos escándalos (Volkswagen estuvo de vuelta en la primera página la semana pasada); protestas por pago excesivo; e incidentes diarios relacionados con una falta de respeto de la que son objeto los empleados, son todos factores que menoscaban la imagen de un director ejecutivo. Y esto es casi una década después de los primeros ominosos rumores de la crisis financiera que arruinaron la confianza en los negocios, y a pesar de múltiples esfuerzos bien intencionados y de arriba hacia abajo para salvar la confianza.

Los líderes empresariales deben establecer las pautas de cómo sus organizaciones se comportan y evolucionan. Si ellos son lo suficientemente seguros como para gritar públicamente sus éxitos en la creación de una cultura positiva, eso siempre me ha parecido una buena señal. Pero cada vez me preocupa más que las intervenciones públicas de los altos ejecutivos empeoran las cosas, en lugar de mejorarlas.

La más reciente edición del Barómetro de confianza de la consultora Edelman, publicada la semana pasada, sólo acentúa mi preocupación. Una vez más, la encuesta indica que la "brecha de confianza" se ha ampliado. La confianza en los medios de comunicación, en las empresas, en el Gobierno y en las instituciones no gubernamentales ha disminuido entre las masas, especialmente en EEUU, en el Reino Unido y en Francia. Los niveles de confianza del 15 por ciento de los encuestados apodados "el público informado" se han estancado. Incluso estos individuos — educados en la universidad, conocedores de los medios de comunicación y de altos recursos — están perdiendo la fe en el sistema.

La encuesta del año pasado apuntó proféticamente a la enorme brecha como una de las razones por las que los políticos populistas estaban prosperando. Yo solía justificar prestar atención a la cumbre de Davos porque, incluso si el consenso logrado en el complejo vacacional suizo estaba equivocado, esta equivocación proporcionaba información sobre cómo los líderes mundiales se conducirían durante el año siguiente. Después de que varias elecciones en 2016 entregaran mayor autoridad e influencia a personas fuera del habitual círculo alpino de ansiosos y excesivos pensadores, incluso esa deprimentemente modesta presunción parece precaria.

Los directores ejecutivos, sin embargo, siguen siendo príncipes y princesas en sus propias ciudadelas corporativas. Su autoridad puede ser objeto de críticas en la cafetería, de chisme por parte del personal o de burla en el taller, pero ellos no están sujetos al desafío electoral. El peligro es que usan ese poder para fanfarronear. En su lugar, deben desviar sus esfuerzos hacia la dura, y a menudo poco reconocida, labor de convertir a sus empleados en sus más grandes admiradores.

Una razón para hacerlo es que, mientras la credibilidad de los directores ejecutivos disminuyó en todos los países que Edelman estudió, los empleados nuevamente surgieron como los portavoces más confiables y honestos de las compañías en todas las categorías, desde cómo se les trataba hasta problemas de la industria, la innovación y el desempeño financiero.

La práctica común, el sentido común y las reglas de la bolsa de valores imponen ciertos requisitos básicos que los ejecutivos están en mejor posición de cumplir. Pero existen algunas maneras claras que los directores ejecutivos pueden seguir para reconstruir la confianza del personal.

Los líderes corporativos debieran considerar la posibilidad de establecer un índice de remuneración fijo entre los de más baja y los de más alta paga, no como señal de virtud ante el mundo exterior, sino para limitar el resentimiento interno. Ellos debieran procurar involucrar a los empleados más estrechamente en las decisiones, invitándolos a participar en comités y en consultas que también pudieran incluir a directores no ejecutivos. Los líderes corporativos debieran desafiar el cinismo acerca del propósito para reforzar un sentimiento positivo del porqué la gente viene a trabajar, y vincular esa energía a las comunidades locales que afectan.

"Vivimos en sociedades y sólo podemos prosperar si la sociedad que nos rodea está en armonía", me dijo la semana pasada el reflexivo director ejecutivo de una gran multinacional.

Hacer declaraciones públicas de ese estilo representa la parte fácil. Dar un paso atrás para alentar al personal a dar un paso al frente es mucho más difícil. Pero los empleados entusiastas pueden convertirse en defensores, a través de los medios de comunicación social y de sitios de "evaluación" de la empresa, como Glassdoor, y en las conversaciones con sus compañeros. Después de todo, según Edelman, una de las fuentes generales de información más creíbles sobre los negocios es "una persona como yo".

Reconstruir la confianza en los negocios de esta manera, capa por capa, será un proceso lento.

Un alto ejecutivo de un banco profundamente afectado por una crisis en una ocasión me dijo, tristemente, que su empleador sólo podía restablecer la confianza haciendo una labor consistentemente buena para los clientes a largo plazo. Eso es verdad. Pero reducir la brecha de la confianza del personal pudiera ayudar, reclutando a los empleados para que contrarresten los escándalos y compensen las protestas sobre remuneración que tienden a socavar la credibilidad general.

Así es que, la próxima vez que, como jefe ejecutivo, te ofrezcan una plataforma pública para cambiar la opinión de todos sobre la mediocre reputación de los negocios, primero trata de cambiar la opinión de los más cercanos a ti: las personas con quienes trabajas.

10 técnicas para aumentar tu capacidad de innovación



Todas las organizaciones, empresas y personas quieren ser innovadoras porque la innovación nos apasiona, nos moviliza, promueve el cambio y permite que la sociedad evolucione. Toda innovación nace con una idea, una solución a un problema o incluso nace producto del azar.

Implementar ideas es complejo, por diversas razones, entre ellas, por la tecnología necesaria para hacerlo, por los recursos financieros que esto implica, por las capacidades con que se cuenta, entre otros aspectos. Pero el factor más complejo de administrar son las personas y su capacidad de trabajar en equipo para que estos proyectos de innovación puedan materializarse en productos, servicios o soluciones innovadoras.

Planificar o proponer una idea es fácil, implementarla es lo complejo. La idea de que no existan automóviles a combustión interna para disminuir la contaminación en el planeta tiene más de 80 años o la de contar con vehículos que sean más seguros en su conducción para disminuir la tasa de accidentes, pero no ha sido fácil ejecutarlas. Para realizarse, han sido necesarios varios cambios en el entorno tales como la voluntad política, la existencia de nuevas tecnologías, disposición de renovación de la industria automotriz, nuevos actores que ingresan a la industria y aceleran el cambio, nuevos softwares que permitan conducir los vehículos en forma autónoma, el desarrollo de nuevas baterías eléctricas con mayor autonomía, etcétera

Crear un emprendimiento no es fácil, sin embargo, es necesario partir desde el primer paso, la creación de una idea de negocio, para ello te recomiendo seguir algunas de las siguientes técnicas para aumentar tu capacidad de innovación:

1.- Adáptate

Analiza ideas existentes en otras industrias, y mira cómo es posible adaptarlas en la industria que te interesa.

2.- Busca empresas referentes

Haz una investigación de empresas que operan en otros mercados, que no son competidores porque no están en tu mercado, toma su modelo de negocio y adáptalo a tu mercado local.

3.- Inspírate en la naturaleza

Date cuenta de cómo la naturaleza ha resuelto muchos problemas, puedes imitarla y adaptar sus soluciones.

4.- Haz una comparación

Analiza qué están haciendo los competidores en una industria, compáralos e identifica cuáles son sus principales diferencias, qué cosas no hacen, qué cosas no están entregándole a sus clientes, identifica los espacios en el mercado donde ellos no están. Ahí están las oportunidades de negocios no cubiertas.

5.- Inmiscúyete en el ecosistema del emprendimiento

Regístrate en los sitios de emprendimiento para estar informado. Así, permanentemente te llegarán noticias de nuevos proyectos. Esto te ayudará a mantener los ojos abiertos en búsqueda de una buena idea.

6.- Usa Google Alert

Utiliza las alertas de Google para estar informado en temas de emprendimiento e innovación. De esta forma te mantendrás actualizado respecto a que está pasando en el mundo en estos temas.

7.- Aprovecha el brainstorming

Plantéale tu problema a un grupo de personas (amigos, familiares, etcétera) y pregúntales cómo lo solucionarían ellos, te sorprenderán las respuestas que muchos de ellos te dan y te ayudarán a dar forma a tu idea de negocios, y lo mejor de esto es que es gratis

8.- Aprende el arte de preguntar

El arte de preguntar es básico en cada emprendedor. Habla con potenciales clientes y pregúntales: ¿cómo se siente hoy con sus productos?, ¿qué les cambiarían?, ¿cuál de los productos que usan es mejor?, ¿qué marca prefieren y por qué?, ¿qué atributo valoran más?, ¿qué atributo les gustaría que tuviera el producto? Al indagar, son los propios clientes los que te darán nuevas ideas para tu emprendimiento.

9.- Impúlsate por el renacimiento

Esto consiste en adaptar una idea antigua a los nuevos tiempos. Toma una idea de negocio o producto que fue exitosa en el pasado y adáptala a los clientes de hoy. Por ejemplo, existe todo un mercado para las consolas antiguas de juegos y música en vinilos, puedes vender estos productos o vender accesorios para estos clientes nostálgicos.

10.- Intenta en nuevos mercados

También puedes posicionarte con tus productos y servicios en nuevos mercados que antes no eran relevantes. Por ejemplo, si tenías un negocio de productos de aseo, hoy puedes reenfocar tus productos hacia el cuidado de las mascotas. También puedes enfocarte en los mercados con tendencias al alza, como lo son la tercera edad, productos para el cuidado personal del hombre, familias unipersonales, entre otros.

Una vez que hayas detectado una idea de negocio es recomendable que la compartas con personas que te ayuden a mejorarla. Además, no te olvides de mantenerla simple y no hacerla compleja, ya que será más difícil implementarla. Finalmente, lánzate con tu negocio, aunque la idea no sea perfecta, ya verás que en el camino le irás haciendo adaptaciones hasta que les haga pleno sentido a tus clientes.

Video Kiyosaki: "Donald Trump es una buena persona"


Robert Kiyosaki, autor del best-seller 'Padre Rico, Padre Pobre' ya se encuentra en Santa Cruz y en su primer encuentro con la prensa habló de diversos temas, entre ellos su amistad con Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.

Kiyosaki, que escribió dos libros con Trump, aseguró que el mandatario estadounidense "es una buena persona", aunque no comparte sus palabras sobre los musulmanes e hispanos.

Kiyosaki dijo no ser ni republicano ni demócrata, pero en el caso de estos últimos los señaló de ser propensos a las políticas que generan pocos incentivos a los pequeños empresarios y que por el contrario les aumentan las trabas.

Además, dijo que con un teléfono inteligente cualquier emprendedor del mundo puede hacer grandes negocios.