jueves, 8 de junio de 2017

Quevedo Silvetti: “Falta política crediticia para gestar empresas”


¿Cómo ve la evolución y participación de las mujeres en el mundo de los negocios y la economía nacional?
La participación es cada vez más activa y más visible. Siempre hemos estado en el desarrollo de la economía de Bolivia, pero no hay registros que lo validen. Muchos cambios históricos en el departamento cruceño han sido, muchas veces, gestionados por mujeres, pero nunca reconocidos. Solo a los varones se les reconoce ese papel. Estamos en un momento de ser visibles a la par de los hombres. Por justicia y equidad, en la función de cargos públicos y privados jerárquicos, debe imponerse la competencia no importando si es hombre o es mujer. Estamos en el siglo de las comunicaciones, donde la equidad está asegurada.

¿Cuáles son las barreras que encuentra la mujer empresaria para generar actividad económica en Bolivia?
Hay un desequilibrio en el sector empresarial que afecta a ambos tipos de personas -mujeres y varones-. Leyes duras con demasiadas cargas sociales que no valoran el dinamismo del sector privado en el desarrollo. Normas enlatadas que no responden a la dinámica del país, inclusive no permiten la participación del sector empresarial tradicional en la toma de decisiones. Los actores principales de la economía no son tomados en cuenta, mucho menos el sector de la mujer. Es hora de un diálogo abierto con la participación de todos los actores de la economía y por una cuestión de género, también deben estar presentes las mujeres empresarias del país.

¿Cuál es el balance actual sectorial de la Camebol?, ¿qué sector muestra un mejor y peor desempeño comercial?
Agrupamos a 12 sectores empresariales que prestan servicios, producen bienes de consumo y generan comercio exterior. En el contexto económico actual hay sectores que muestran un mayor potencial de crecimiento y otros un franco proceso de retroceso. El sector que trabaja con madera afronta un problema de competitividad porque existe una invasión de productos de madera de industria china, con bajos precios, que asfixia a la producción nacional. No hay una política pública de protección de la industria nacional ni medidas paraarancelarias para aliviar al aparato productivo nacional.

La informalidad, la burocracia y el mal estado de la infraestructura caminera también afectan al empresariado formal, en particular al que gesta actividades económicas y productivas en la cuna del desarrollo (Santa Cruz). El crecimiento en el sector inmobiliario y de alimentos se ha desacelerado. El comercio formal, que no está casado con la mano de obra, es el único sector que se muestra dinámico. En síntesis, veo un decrecimiento de la dinámica de la economía.

En el tema crediticio, ¿los sectores afiliados a Camebol han conseguido acceder a los créditos productivos que ofrece la banca privada y pública?, ¿ven limitaciones?

Las barreras son infranqueables coma esa tanda publicitaria ‘falta, falta....’ No somos un país que ve el crédito como algo beneficioso para desarrollar empresas, sino es un crédito de consumo. No existe una política crediticia para desarrollar empresas. Necesitamos empresas que sean fomentadas desde los startup -empresas emergentes- que están en todas partes del mundo en desarrollo de negocios y necesitan un capital semilla o de inversión inicial. Este tipo de iniciativas no existe en la banca boliviana. No hay un acompañamiento de las ideas de negocios, ni existe una gestión crediticia en favor del sector productivo.

Usted ha estado en encuentros internacionales de mujeres empresarias. ¿Qué hace falta en Bolivia para conseguir esa misma dinámica?
A ver, en Argentina se fomenta el desarrollo empresarial. La banca, independientemente si es hombre o es mujer, da créditos blandos, no pagan interés y durante un año el empresario entra en una categoría legal, pero que no paga impuesto. Hay una gestión para que la empresa sea encaminada al mundo de los negocios. Ninguna empresa arranca en tres meses. Seis meses es lo mínimo que se espera para que pueda desarrollarse. En Argentina se aplica un criterio de Estado -debería hacerse lo mismo en Bolivia-, porque las empresas nacientes necesitan maduración. Aquí surge la idea de negocio, entran al mercado y directamente pagan impuestos, cargas sociales y otros gastos. Desde la cámara estamos fomentando la capacitación y transferencia de conocimiento a las empresarias.

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