domingo, 13 de noviembre de 2016

Valores de renta fija: qué son y qué características tienen

En la mayor parte de las bolsas de valores del mundo el principal activo que se negocia son las acciones de las empresas (que deben estar previamente registradas). Debido a que no es posible conocer con anticipación si una empresa perderá o ganará dinero, las acciones son consideradas valores de renta variable.

En el mercado de valores boliviano las operaciones que se realizan están altamente concentradas (aproximadamente 95%) en valores de renta fija. Si bien se tienen listadas las acciones de varias empresas, estas no se negocian con frecuencia.

Todos los activos de renta fija se basan en la entrega de dinero de un inversor a un emisor, y la devolución por parte de este del capital, más intereses a lo largo o al cabo de un determinado periodo.

Se debe tener en cuenta que renta fija no implica necesariamente rentabilidad fija ni ausencia de riesgo.
El inversor en renta fija puede actuar de dos formas:

Opción 1: Mantener el título hasta su vencimiento. En este caso, la rentabilidad está prefijada durante toda la vida del título. Un bono al 5% pagará 50 Bs anuales por cada 1.000 Bs de valor nominal, y uno al 6%, Bs 60. Es lo que pagará el emisor cada año, durante toda la vida o duración del bono, ni más ni menos. Así, si usted mantiene un bono simple hasta su vencimiento sabrá exactamente cuánto y cuándo lo obtendrá, siempre y cuando la empresa u organismo emisor pueda hacer frente a sus pagos.

Como la rentabilidad es conocida de antemano, el riesgo para el inversor es precisamente este posible incumplimiento por parte del emisor, conocido como riesgo de crédito o riesgo de insolvencia. El riesgo de insolvencia o de crédito es la probabilidad de que el emisor del título no pueda hacer frente a sus obligaciones: tanto el pago de cupones (intereses) como del reembolso o devolución del capital inicial prestado.

Para un inversionista individual puede resultar difícil realizar el análisis económico-financiero necesario para saber si un emisor (empresa privada u organismo público) podrá cumplir sus compromisos de pago dentro del tiempo fijado. Ese análisis es tarea de empresas especializadas de calificación. Estas empresas publican periódicamente la calificación o “rating” de los emisores de títulos de renta fija.

Cuanto más alta sea la calificación crediticia del emisor, menor es el riesgo de insolvencia estimado y por lo tanto, más segura la inversión. Por supuesto, se aplica la regla de riesgo/rentabilidad: Cuanto peor es la calificación crediticia, mayor es el riesgo y por lo tanto mayor tendrá que ser la rentabilidad ofrecida para que un inversor se pueda interesar.

Las calificaciones otorgadas por las empresas especializadas pueden ajustarse con el tiempo, a la luz de cambios producidos en las empresas, en su competencia, en los mercados que participa o en la economía en general. Cabe destacar que ni las más prestigiosas empresas de calificación son infalibles y que nadie puede prever con certeza el futuro económico de una empresa u organismo oficial. Una buena calificación no es garantía absoluta contra el riesgo de insolvencia.

Opción 2: Vender el título a otro inversor en el mercado secundario. En este caso, el rendimiento que obtiene será la diferencia entre su precio de transmisión (venta) y su precio de adquisición. El riesgo para el inversor es que desconoce a qué precio podrá vender el título en el futuro.

Por ejemplo, si usted adquiere un bono a 10 años, pero resulta que siete años después necesita negociarlo para recuperar su capital inicial, tendrá que venderlo a otro inversionista en el mercado secundario. Puede obtener una ganancia, pero también puede perder. El precio de transmisión dependerá del mercado, es decir, de la demanda o del interés de otros inversores en su título. Esta demanda se ve afectada sobre todo por las tasas de interés del mercado, cuyo nivel está inversamente relacionado con el precio de los valores de renta fija.

Clasificación

Inst. de renta fija

Hay una amplia gama de productos de renta fija, con distintas duraciones (vencimientos), nivel de riesgo y formas de percibir las rentabilidades. A grandes rasgos, se pueden clasificar:

Según su emisor, entre:

• Renta fija pública (“Deuda Pública”): cuando el emisor es el Estado u otro organismo público.

• Renta fija privada: cuando el emisor es una empresa privada.

Según su plazo de captación y negociación:

• Activos de renta fija a corto plazo (un año o menos). Estos activos tienen menor riesgo y elevada liquidez (es fácil comprar y vender en los mercados secundarios).

• Activos que se emiten a plazos medios y largos (a partir de dos años). El riesgo en este caso es mayor por el horizonte de plazo más largo.

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